Alexandra Zolorio
El corazón vibrante de la ciudad de Oaxaca de Juárez, sus mercados, se convirtió hoy, en un abanico de colores, aromas y una profunda tradición: el Viernes de Dolores.
En este sexto viernes de Cuaresma, los mercados de Oaxaca, como el emblemático Benito Juárez y el 20 de Noviembre, se engalanaron con altares dedicados a la Virgen María en su dolor, pero también se llenaron de un espíritu generoso marcado por el tradicional obsequio de las "lágrimas de la Virgen".
Desde tempranas horas, locatarios y visitantes se sumergieron en una atmósfera especial. Los puestos, habitualmente repletos de productos frescos y artesanías, compartieron espacio con pequeños altares adornado ados. La imagen de la Dolorosa, con su corazón traspasado, presidía estos espacios de recogimiento en medio del ajetreo comercial.
"Lágrimas de la Virgen": Un regalo de generosidad
Una de las tradiciones más distintivas del Viernes de Dolores en los mercados oaxaqueños es el obsequio de las llamadas "lágrimas de la Virgen". Estas no son otra cosa que aguas frescas de diversos sabores, como horchata, jamaica, tamarindo o chilacayota, preparadas con esmero por los locatarios y ofrecidas gratuitamente a los clientes y visitantes.
Este acto de regalar las aguas frescas simboliza las lágrimas de dolor de la Virgen, pero también se interpreta como un gesto de consuelo y bienvenida. Los vasos de estas refrescantes bebidas circulan entre los pasillos, creando un ambiente de cordialidad y fraternidad entre comerciantes y compradores.
Altares
Cada altar en los mercados es una muestra de creatividad y devoción. Se observan frutas frescas como naranjas y limas, panes adornados, y los germinados que representan el duelo y la esperanza de la resurrección. Los locatarios invierten tiempo y esfuerzo en la elaboración de estos espacios, convirtiendo sus puestos en pequeños santuarios que invitan a la reflexión y la oración por el trabajo.
Una tradición que vive en el presente
En los mercados de la ciudad de Oaxaca, los aromas de la comida se mezclaron con el dulce perfume de las flores y el sabor refrescante de las aguas ofrecidas. Locatarios y visitantes compartieron no solo productos, sino también un sentido de comunidad y devoción.
La presencia de los altares y la generosidad de las "lágrimas de la Virgen" recordaron la importancia de la fe y la solidaridad en la víspera de la Semana Santa. Los mercados, más allá de ser centros de comercio, se transformaron en espacios de encuentro cultural y espiritual, manteniendo viva una costumbre ancestral que define la identidad oaxaqueña.
¿Cómo se celebra?
- Se regalan aguas frescas en mercados
- Se promueve el uso de vasos, tazas o termos para evitar contaminar con desechables
¿Qué sabores de agua se regalan?
Chilacayota, Horchata, Jamaica, Tejate
