Pasar al contenido principal

La neurosis, un padecimiento latente en México

movimiento-buena-voluntad
Foto(s): Cortesía
Alexei García

Texto y fotos: Alexei García 

“Yo llegué aquí por anorexia, yo no crecí en un ambiente hostil en mi familia; de hecho, mi familia es muy cariñosa conmigo, pero yo desde que tengo memoria fui una niña muy devaluada, sentía que no valía la pena el que estuviera viva”; es el testimonio de una joven que nació en la Ciudad de México, pero que actualmente se encuentra en Oaxaca, específicamente en la Casa Hogar de la Buena Voluntad A. C.

Se trata de un anexo voluntario del Movimiento Buena Voluntad 24 Horas, Neuróticos Anónimos, que se ubica en aquí, en los Valles Centrales. Es una estancia temporal y voluntaria, alejada del medio ambiente de las personas que ingresan y en donde se dedican por completo a la recuperación de su estabilidad emocional.

Anorexia, el problema

“Yo me comparaba mucho con mis compañeras de escuela; me acuerdo, yo me empecé a matar de hambre, primero empecé comiendo dos veces al día, o las tres veces con poca ración. Cuando mis papás salían de casa, era cuando yo aprovechaba para dormir todo el día y no comer, porque esa era la manera en que yo no podía sentir hambre. A veces ni siquiera sentía sueño, a veces me obligaba a dormir”, relató esta paciente, originaria de la Ciudad de México, a quien llamaremos D.

“Me costó muchísimos años, casi la mitad de mi vida, darme cuenta que realmente era eso, que yo pasé por eso; que yo me empecé a matar de hambre porque a mi nunca me ha gustado lo que tiene que ver conmigo; no me gusta mi forma de ser, ni mi aspecto, pero yo me decía: algo que puedo cambiar de mí es lo físico”, relató D.

De acuerdo con los mismos integrantes de Neuróticos Anónimos, en esta Casa Hogar han visto personas con miedos incontrolables, temores inexplicables y supersticiones. También con testimonios de angustia, celos, gula, depresión, soledad, tristeza e incluso, personas que deciden abandonar el tratamiento y posteriormente se suicidan.

D reaccionó una vez que su mamá habló con ella. “Yo me acuerdo que la razón por la que vine para acá fue mi mamá, que un día, casi llorando, me dijo: ¿Oye, por qué te quieres morir, qué te hizo falta?; nosotros te amamos”; entonces, ella pidió ayuda a otro familiar y así fue como ingresó en este lugar.

El caso de F

F, una mujer de aproximadamente 23 años, pasó por la experiencia de dejar a su hija al cuidado de su familia para poder atenderse y comprender lo que estaba pasando con ella. “Dejar una hija de 6 años, que nunca pensé que lo haría, por mi necesidad, mis pensamientos y mis emociones, ya no eran controlables”, aseveró.

“Llegué mal, agrediendo a una pareja, haciéndole daño a la hija, porque pues ella nos veía en qué ambiente vivíamos, pues sí fueron muchas cosas que me trajeron hasta aquí: agredir a las demás personas, a las demás mujeres por los celos, porque ya no podía yo vivir tranquila, pues ya no podía salir la pareja en paz; porque cuando salía yo me enojaba, yo me ponía mal, ya no era posible controlar mis pensamientos y eso me llevaba a las agresiones, a los insultos y pues yo me di cuenta de que estaba mal, porque me empecé a desquitar con la hija; fue cuando me di cuenta de mi enfermedad, pues que no podía ya controlar mis emociones”, puntualizó.

“Por eso me vi en la necesidad de llegar a la casa hogar y llegando aquí, me gustó mucho la terapia, me gustó mucho el escuchar a compañeros con las mismas experiencias, de saber que sí se podía dejar de sentir lo que estaba yo sintiendo, y como dicen aquí, es poco a poco, porque yo soy una de esas personas intolerantes, pero me han dicho, poco a poco. Y es cierto, la terapia sí funciona, poco a poco al hablar de mí, pues me he dado cuenta que la enfermedad está en mí, no en las otras personas”, aseveró.

Casa Hogar de la Buena Voluntad

Este espacio de recuperación cuenta con varias áreas, por donde los pacientes deben transitar y de forma ordenada, comenzar a tomar conciencia de sus padecimientos, a fin de encontrar una solución que posteriormente les permita reincorporarse a la sociedad.

Recepción, un espacio dedicado a los adolescentes, una panadería, la cocina, el comedor, el área de lavaderos, el jardín, dos dormitorios de hombres, dormitorios de mujeres, sanitarios, la explanada y la sala de juntas conforman el espacio.

El principal valor que se ofrece a las personas que llegan a esta sede es el trato digno, pues un valor fundamental que promueven, es el respeto de la dignidad humana, pues consideran que el amor es parte del proceso de recuperación, por lo que no hay cabida a la violencia y demás actividades que se realizan en otros lugares.

La luz al final del túnel

La paciente D, aseveró: “Hoy en día ya quiero cambiar el rumbo de mi vida, ya estoy pensando qué carrera estudiar, qué quiero hacer cuando salga, lo que voy a hacer con mi familia, porque yo convertí en hostil mi ambiente familiar por lo mismo. Yo les gritaba, no quería estar con ellos”, relató.

“Y el simple hecho de tener su ausencia y de la conciencia que he estado teniendo, puedo ver que realmente quiero seguir viva; no me quiero morir, porque yo sé que si no hubiese venido para acá, ya estaría en el hospital o ya me habría muerto; yo llegué aquí con anemia. Entonces pude recobrar todo eso, no quiero dejar mi vida de lado por ese rollo”, culminó.

Los integrantes del Movimiento Buena Voluntad consideran que, debido a que cada uno de ellos ha pasado por experiencias complicadas, que ellos atribuyen a la neurosis y que han terminado por superar, les ha dejado la necesidad de servir en beneficio de la sociedad, tendiendo la mano a quien lo necesita.

 

Noticias ¡Cerca de ti!

Conoce los servicios publicitarios que impulsarán tu marca a otro nivel.