Más allá de haber concluido su sexenio, la influencia del expresidente Andrés Manuel López Obrador en Oaxaca permanece visible en la infraestructura, la política social y el vínculo histórico que mantuvo con el estado durante su mandato.
Desde antes de llegar a la presidencia, López Obrador cultivó una relación cercana con Oaxaca, donde encontró un bastión político que le dio respaldo en sus tres candidaturas presidenciales. Ya en el poder, convirtió a la entidad en uno de los ejes de la llamada Cuarta Transformación.
En el ámbito de la infraestructura carretera, Oaxaca fue laboratorio del programa de caminos artesanales, una de las obras más representativas de su administración. A través de este modelo, cientos de comunidades construyeron más de 400 caminos pavimentados con mano de obra local, lo que permitió integrar regiones históricamente aisladas, como la Sierra Norte y la Mixteca, a servicios básicos de salud, educación y comercio.
En el sector salud, López Obrador dejó su sello con la inauguración del Hospital Rural de Tlaxiaco en 2020, tras más de una década de abandono, y con el Hospital Materno-Infantil de Juchitán en 2023, pensado para atender a madres y recién nacidos en una región golpeada por sismos y rezagos históricos. Ambas obras se inscribieron en el programa IMSS-Bienestar, uno de los pilares de su proyecto de atención médica universal.
La influencia de López Obrador también se tradujo en política social: programas como Sembrando Vida y las pensiones para adultos mayores tuvieron un fuerte impacto en comunidades rurales, convirtiéndose en fuente de ingresos básicos para miles de familias.
Además de las obras, el expresidente mantuvo un contacto constante con la población oaxaqueña. Durante su sexenio realizó decenas de giras de trabajo en municipios de difícil acceso, donde reiteraba que Oaxaca era “el corazón del proyecto de transformación nacional”.
Hoy, muchos de los proyectos iniciados durante su gobierno —como las autopistas a la Costo o el Istmo, el nuevo Hospital de Tuxtepec realizado con la venta del avión presidencial, o la consolidación de los caminos artesanales— están siendo retomados y ampliados por la presidenta Claudia Sheinbaum, lo que refuerza la idea de que la huella de López Obrador en Oaxaca va más allá de un sexenio: se ha convertido en un referente de continuidad política y social.
