Antonio tenía un restaurante-bar en el centro histórico capitalino, tramitar el permiso lo llevó a ser víctima de un funcionario corrupto en 2008 y decidió acusarlo ante la instancia superior de gobierno, pero ello le costó a Antonio tirar a la basura dos millones de pesos en nueve meses.
“Me dijo que él se encargaría de darme mi permiso, que yo no me preocupara. Él trabajaba allí en el ayuntamiento y pues yo acababa de regresar a Oaxaca, no sabía bien cómo daban los permisos, pero desconfié cuando me pidió que le depositara 20 mil pesos a una cuenta a su nombre.”
Antonio cuestionó al entonces presidente municipal por este comportamiento y el funcionario fue despedido.
“Tenía un permiso provisional pero necesitaba el permanente, pagaba de renta 30 mil pesos y, en verdad, no pensé que iba a tener consecuencias el haberlo acusado.”
Antonio nunca recibió su permiso permanente, a pesar de cumplir con todos los requisitos, en el ayuntamiento le pedían más y más.
“Me decían soplón, así, con cinismo. El se fue pero dejó a toda la gente con órdenes de que no me dieran el permiso, lo busqué y lo confronté y me dijo que de su cuenta correría que en cualquier lugar en donde quisiera abrir el negocio no me darían autorización”.
Fueron 270 mil pesos en pago de renta por 9 meses, periodo en el que se fueron a la basura los casi 2 millones de pesos que pudo ahorrar en 15 años trabajando en Estados Unidos.
La corrupción, está definida como una acción humana que transgrede normas legales y principios éticos, pero Don Joaquín, campesino Istmeño de 59 años, considera que esto va mucho más allá.
"Es inhumano, es no tener alma, estar podrido por dentro", menciona.
Y es que Don Joaquín perdió su fuente de ingreso en el 2015. Su hija dejó de estudiar por uno año y la familia debió trabajar.
"Todos le entramos, no nos quedó de otra. Ese desgraciado me la aplicó y nunca le hicieron nada, que según no había pruebas".
Promesas, sólo promesas
Le prometieron beneficios superiores a los 500 mil pesos para apoyar su ganado, el hermano de una diputada actual le ilusionó con hacer gestiones para bajar un proyecto a su favor.
"Fueron puras vueltas, yo vendí mis reses, las buenas, porque me dijo que necesitaba como un depósito pero se desapareció".
Una víctima más de la corrupción fue Don Marcos, quien después de que un accidente en motocicleta llegó a manos de los médicos del Hospital Civil de Oaxaca.
El percance no le ocasionó la tragedia que hasta hoy sigue presente en su memoria y en su cuerpo.
"Me amputaron parte de la pierna sin mi consentimiento y lo hicieron mal, han pasado 8 años y aún no cicatriza la operación."
"¿Castigo para el médico? No, eso no es posible aquí".
