Así como terminó de vender la flor que sembró para la temporada de muertos, Pablo Vásquez Antonio tiene la certeza de que se acabará toda la coliflor que empezó a cosechar en un cuarto de hectárea.
“Todo está bueno”, dice al caminar entre surcos que a ras del suelo las grandes hojas de la coliflor dan la impresión de estar sobre un piso de flores verdes.
Son precisamente esas grandes hojas las que se desechan para dejar únicamente algunas que envuelven y cubren la coliflor, una verdura que se conoce popularmente como repollo y que tiene alto contenido de agua.
Facilidad de comercialización
Pablo no siembra la coliflor porque ayude a mejorar la salud cardiovascular o aporte fibra a quien la consume, sino porque sabe de su facilidad para comercializarse como un ingrediente clave en la preparación de tlayudas.
Dependiendo del peso y del precio que impere en el mercado, una coliflor de buena calidad puede venderse en 20 pesos, una labor que Pablo realiza en el mercado de Ocotlán de Morelos, municipio de Valles Centrales en donde vive.
Su hija Beatriz, quien le ayuda en la comercialización, se encarga de vender una o más piezas de coliflor si alguien, atraído al ver el cultivo, detiene su vehículo a orilla de carretera, en la localidad La Cofradía.
“La gente si valora, porque dependiendo de la calidad si nos ayudan y nos dan el precio que les pide uno”, dice Beatriz, orgullosa del trabajo que realiza su padre a sus 53 años.
“Nos gusta producirlo y venderlo, a veces tenemos ejote, también cilantro, lechuga y rábano que también consumimos, pero regularmente es para vender”, abunda Beatriz.
Segundo ingreso
Los cuidados que Pablo da a su parcela los intercala con su trabajo de albañilería, porque sabe que las ganancias del campo no serían suficientes para sostener a la familia que formó con su esposa Angélica.
“Estoy por sembrar cebollin, un poco de lechuga y rabanito”, adelanta sobre el cuarto de hectárea que todavía está sin cultivar.
La coliflor que empezó a cosechar la sembró en septiembre, pero fue la jícama y mucho antes la alfalfa, productos que logró que salieran “todos buenos”, lo que permitió que se vendieran.
Para lograr ese volumen de producción, en el país se cosecharon 9 mil 563 hectáres y son los meses de abril con el 16.5 por ciento y octubre con el 15.4 por ciento, los que concentran la producción mensual más alta.
Este volumen nacional de coliflor generada por los horticultores permite que México ocupe el cuarto lugar a nivel mundial.
Es China el país que en los últimos años ha consolidado su posición como líder, seguido por India, Estados Unidos y hasta después México, quienes han mantenido su prominencia en la producción internacional.
Aún así, en 2023, los agricultores mexicanos destinaron 54.8 por ciento del volumen producido al mercado estadounidense, consolidándolo como el principal destino de exportación para la coliflor.
En contraste, a Canadá solo se exportó 3.7 por ciento que equivale a 3 mil 865 toneladas y al mercado japonés únicamente 0.5 por ciento o 534 toneladas.
Volumen mínimo
En el panorama nacional Oaxaca no destaca dentro de las principales entidades productoras, a diferencia de Guanajuato que ocupa el primer lugar al generar 30 mil 133 toneladas de coliflor.
En segundo lugar de volumen de esta hortaliza está Puebla con 19 mil 779 toneladas; en tercero Hidalgo con 16 mil 761 toneladas.
En cuarto lugar destaca Michoacán con 6 mil 607 toneladas de coliflor y en quinto Zacatecas con 6 mil 368 toneladas.
La producción de coliflor en Oaxaca no consigue un volumen que permita tener datos estadísticos, a diferencia del cilantro, del que si hay un registro de 91.53 toneladas.
San Antonino Castillo Velasco, San Dionisio Ocotlán, San Pedro Apóstol, Yaxe y Ocotlán de Morelos son los municipios que destacan en la producción de cilantro.
La sequía y el calor extremo elevó en meses anteriores el precio del cilantro, un producto que Pablo se alista a cosechar semanas más adelante, porque sabe que intercalando cultivos de hortalizas puede hacer rentable la labor de campesino.
