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Gentrificación en Oaxaca: construcción de hotel amenaza escuela de muralistas

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Foto(s): Citlalli López Velázquez
Citlalli López Velázquez

La construcción de un hotel boutique en el 303 de Xicoténcatl, Centro Histórico, amenaza a la Escuela de Muralistas de Oaxaca. Los primeros trabajos de demolición de paredes de adobe, fueron frenados por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). Sin embargo, los intereses económicos son un factor que podría jugar en contra de inmueble catalogado. 

Actualmente, tres de las habitaciones están en ruinas por la intervención irregular y por la fuerza, que hizo un grupo de trabajadores. A marrazos tumbaron techos y parte de un muro antiguo de adobe. 

La irrupción se dio a finales de marzo de 2025. Sin previo aviso, un grupo de trabajadores rompió candados, tomó posesión parcial del inmueble y comenzó a derribar paredes de adobe y techos antiguos. 

“Para el primero de abril ya había diez personas subidas sobre los muros con marros, tirando todo”, recuerda Jesús González Gutiérrez, fundador y director de la escuela.

 

“Este lugar es más que una escuela, es un centro de intercambio artístico y de resistencia”, afirma Jesús. 

A través del colectivo Xicoténcatl, actualmente cuatro artistas -de disciplinas como pintura, escultura, teatro y performance- viven y trabajan en este espacio. Cada pared, cada rincón del inmueble, está cubierto por obra viva, resultado de más de una década de trabajo colectivo.

En la fachada se ubica una ficha que identifica el lugar como un "inmueble catalogado" clasificado, así como parte del patrimonio histórico, cultural o social. Esta clasificación implica una protección especial y restricciones en su uso y modificación. Estar catalogado también implica restricciones en la ejecución de obras, modificaciones o demoliciones, ya que el inmueble debe ser respetado en su integridad.

En Oaxaca hay 5 mil 537 inmuebles catalogados, incluyendo monumentos históricos, conjuntos arquitectónicos, edificios con valor cultural y fichas sin clasificar. La cifra incluye 2 mil 395 Monumentos Históricos, mil 225 conjuntos arquitectónicos, mil 793 edificios con valor cultural y 124 fichas sin clasificación.

El rostro de la gentrificación

La venta del inmueble no fue transparente. Jesús explica que durante años pagaron la renta a una de las copropietarias -la casa pertenece a una familia de 28 integrantes-, sin que se les ofreciera la posibilidad de compra. Un día simplemente les informaron que ya había un nuevo propietario.

Desde entonces, todo ha sido irregularidades: distintos apoderados legales, documentos poco claros y actos de intimidación. 

“No me niego a salir ni a pagar la renta. Lo único que pedimos es certeza legal. Que demuestren, con documentos verídicos, que son los nuevos dueños”, reclama Jesús. Mientras tanto, han dejado de pagar la renta y resguardan ese dinero ante cualquier eventualidad legal.

Detrás del intento de desalojo, Jesús ve un fenómeno más amplio: la gentrificación que devora barrios y memorias. 

“Se están desapareciendo los cafés populares, las tienditas, las fonditas... Todo esto en beneficio de quienes tienen dinero para pagar. ¿Qué va a quedar de Oaxaca cuando todo sea hoteles boutique y restaurantes gourmet?”, se pregunta con tristeza.

Una escuela con raíces profundas

La Escuela de Muralismo no solo es importante por su propuesta pedagógica y artística. Tras el sismo de 2017, cuando la Escuela de Bellas Artes quedó dañada, este espacio abrió sus puertas para que profesores como Horacio Olmedo -hoy fallecido- continuaran con sus clases. Ha sido también semillero de jóvenes artistas que realizaron aquí sus primeras obras al fresco, como Paola López o Frida.

Además, Jesús ha llevado el muralismo a comunidades rurales, impartiendo talleres en telesecundarias de la Mixteca y otros municipios, acercando a las infancias a su historia y su territorio a través del arte.

A pesar de la incertidumbre, el proyecto no se detiene. Han iniciado una campaña de recaudación de fondos para buscar alternativas en caso de desalojo. 

“Si demuestran con legalidad que el inmueble fue vendido, nos iremos. Pero no vamos a desaparecer. Nuestra intención es resistir, y estar preparados”.

En medio del asedio inmobiliario, Jesús González y quienes integran esta comunidad artística sostienen su trinchera con dignidad. “Este espacio es testigo del arte que no se vende, del que se comparte, del que construye comunidad”.

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