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Festejan en Oaxaca pobladores el origen de San Pedro Molinos

Molino
Foto(s): Cortesía
Simitrio Robles Ibáñez

HEROICA CIUDAD DE TLAXIACO, Oaxaca.- San Pedro Molinos es una comunidad que dejó de ser la más grande productora de harina en la Mixteca; ahora sólo existen vestigios de algo que fue una potencia económica para los lugareños por la alta producción de trigo, agua, piedras trituradoras y los dos grandes molinos que le dieron el actual nombre a la población.

En junio pasado, la comunidad de San Pedro Molinos celebró su fiesta titular, sin perder de vista sus orígenes y su gran historia que le legaron sus molinos en la Mixteca; recordaron los habitantes la grandeza que tuvieron estos en cuanto a producción de harina, pues narraron que muchas personas llegaban de distintos puntos de la región, como el caso de Chalcatongo de Hidalgo, San Miguel el Grande, Santa Cruz Itundujia, Tlaxiaco, entre otros, que se dedicaban a la producción de trigo y llegaban a moler para contar con una buena calidad de harina, considerada de calidad y buen refinamiento natural.

El cronista de la población, Efrén Torres Ramírez, dijo que la población era originalmente conocida con el nombre de San Pedro Tiquixi (que en mixteco significa lugar seco); no había agua en el lugar; fue el Dios Endoso, quien pretendía a la princesa de San Miguel El Grande y los hizo traer el agua a esas poblaciones, pero nunca se casaron y se volvieron rocas.

Una vez que contaron con agua, surgieron grandes árboles en la población, tomando el nombre de San Pedro de los Sabinos, y aprovechando los afluentes del caudal de agua proveniente de la cueva mágica, se aprovechó para construir dos grandes molinos para la producción de harina, pues el agua tenía suficiente fuerza para mover las grandes piedras para triturar el trigo y producir la harina de los productores de trigo en la región.

La harina que era molida por la fuerte presión del agua, que movían las piedras trituradoras, la tomaban los productores y partían a sus lugares de origen, donde elaboraban pan de calidad; al terminar de triturar el trigo, una enorme cadena cerraba las compuertas para impedir la salida de la fuerte presión del agua.

El chiflón de agua era tan fuerte, que al chocar con los bordes de las paredes de la piedra del molino, hacía girar la rueda a alta velocidad; la punta del rodezno de tepehuaje (corazón de la madera) era única en San Pedro Molinos.

Destaca el cronista que  la producción de harina cumplía con las necesidades de los habitantes del lugar.

Actualmente, existen los vestigios y se ha intentado por parte de las autoridades del lugar, volver a reconstruir los molinos; aún se puede ver la madera del tepehuaje que ni con el hacha se puede cortar; ahí están los molinos de la población que le dieron el nombre a la comunidad, como esperando a los visitantes para contar la historia del molino del pueblo y el de los Robles.

 


Para saber

Recordaron los habitantes la grandeza que tuvieron estos en cuanto a producción de harina, pues narraron que muchas personas llegaban de distintos puntos de la región, como el caso de Chalcatongo de Hidalgo, San Miguel el Grande, Santa Cruz Itundujia, Tlaxiaco, entre otros, que se dedicaban a la producción de trigo y llegaban a moler para contar con una buena calidad de harina, considerada de calidad y buen refinamiento natural.

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