Texto y fotos: Alexei García
PLUMA HIDALGO, Oaxaca.- “Es muy triste porque hace 25 años lo vivimos (con el huracán Paulina); ahorita otra vez volvemos a vivirlo (con Agatha); nos íbamos recuperando, trabajando y todo, pero ahorita con esto, otra vez volvimos a quedar en lo mismo”, afirmó Cristina Hernández Martínez, habitante del municipio de Pluma Hidalgo, específicamente en la población de San José de Palo Grande.
“Tenía árboles frutales donde vendía guanábana, plátano, cacao y luego el café; pero con el huracán nos quedamos desgraciadamente sin nada, se llevó el techo de la casa, estamos viviendo bajo lona, el agua se nos fue, no tenemos agua, tenemos que recoger de la lluvia, que nos queda muy lejos, muy lejos el agua”, afirmó.
“Los niños, gracias a Dios se están poniendo ropa que nos vienen a regalar, aunque sea un poquito pero nos han venido a regalar; pero primeramente Dios que nos ayude el gobierno a reparar las casas y que nos ayude también para la tubería porque tenemos pura manguera; pero ahorita se lo llevó todo el derrumbe, no tenemos nada, nos hemos quedado, como dijera el dicho, como vinimos al mundo, casi desnudos; pero nos está llegando un poquito de víveres para tener”, declaró en entrevista exclusiva para NOTICIAS Voz e Imagen de Oaxaca.
“Pues aquí, los que vivimos acá, nos sentimos muy tristes, es algo que pues a veces desespera a uno muchísimo porque dice uno: este arbolito que ya me daba para comer ahorita viene el huracán y lo destruye, lo hace, lo dejó bajo tierra, enterrado, pues le digo que ahorita no sé”, comentó.
Aseveró que tres familias de San José de Palo Grande perdieron sus casas, “se quedaron enterradas, tres familias”, declaró.
“Nos comunicaron, nos dijeron (sobre el huracán), pero como yo aquí me sentía muy segura porque no hay paredones, nada cerca de mi casa, pensamos que no; no lo creímos porque dijimos pues hace 25 años pasó y que vuelva a pasar ahora, ni siquiera pues, no lo creímos para nada; ya de repente, como a las cinco de la tarde empieza fuerte, fuerte, el viento y el agua; a eso de las seis, ya ni podíamos hacer nada, nomás abrazábamos a los niños, todo”, expresó.
“Y ya de repente llegó la familia que se le quedó sepultada su casa, pues ya nos ayudamos unos a otros; pero sí llorábamos, le pedíamos a Dios que calmara y todo, pero duró mucho tiempo el agua, duró mucho tiempo el viento, estuvimos toda la noche en vela, no pudimos dormir porque nada más estábamos pensando, muchísima agua, mucho viento”, dijo.
Otra voz de la desgracia
César Aquino García, trabajador del campo, afirmó que nació en el municipio de Pluma Hidalgo y con el huracán Agatha perdió su vivienda, que era completamente de lámina. Ahora se encuentra analizando a dónde emigrar para conseguir trabajo.
“Pues pienso emigrar, pues no sé dónde Dios nos abra la puerta porque sin Dios, no somos nada y pues todo lo que pasa pues es de Dios, entonces no podemos estar contra la voluntad De Dios, pues necesitamos buscar empleo para otro lado para mantener a nuestra familia”, expresó.
Sobre cómo se siente su familia, apuntó: “Pues están tristes porque pues vivimos la realidad de la vida, de las cosas que tenemos y las cosas que no tenemos, pues sí nos cuesta trabajo; ahorita ya llevamos casi ocho días, nueve, diez días, pues ya estamos viendo, no hemos podido salir a trabajar fuera porque estaba incomunicado el acceso para salir”.
En relación a cómo se ha comportado la comunidad, puntualizó: “Pues ahorita entre todos estamos ahí ayudándonos en lo poco que se puede hacer; aquí en nuestra comunidad estamos sufriendo del vital líquido, que es el agua y la energía eléctrica”.
Reina la tristeza, pero no la desesperanza
Servando Luján Vásquez, quien se dedica al cultivo de café, plátano y guanábana, comentó que: “es triste ver cómo están las parcelas de café; se destruyó totalmente, las viviendas igual se destruyeron, mucho deslave; el terreno se deslavó completamente perdiendo el cien por ciento de lo que ya habíamos sembrado, los cultivos de café, se perdió realmente todo”.
“Respetamos lo que pasó con la naturaleza, pero ahorita sí necesitamos de gran apoyo, pues a veces como que nos desesperamos y decimos irnos, emigrar; pero para dónde vamos si este es nuestro lugar de origen, tenemos que quedarnos aquí pero adelante, entre todos los campesinos nos animamos, decimos: pues vamos a echarle, vamos a sembrar de nuevo, pero pues va a ser un poco difícil, requiere uno de apoyos, de dependencias, del gobierno, que realmente nos apoye”, destacó.
Finalmente, Hugo Alberto Jacinto Higuera, de la comunidad de San José de Palo Grande, Pluma Hidalgo, comentó: “Pues mi familia, pues ahora sí que gracias a Dios que tengo a mis padres, a mis hermanos y a mi hija; tengo una hija de cinco años, ahí está, pues estamos bien y pues yo le pido a Diosito que nos dé fuerza para salir adelante; a luchar para seguir y componer lo que sí es nuestro espacio, donde tenemos nuestro trabajo".
"Sentíamos, híjoles, que teníamos fruta, no la vamos a comprar, no vamos a comprar plátano, la guanábana, el cacao, el café; pero ahorita todo se nos fue, todo tenemos que comprar y eso si lo hay, y si no lo hay pues ni modos, aguantarnos y eso es algo muy triste".
Cristina Hernández Martínez, Damnificada
“Respetamos lo que pasó con la naturaleza, pero ahorita sí necesitamos de gran apoyo, pues a veces como que nos desesperamos y decimos irnos, emigrar; pero para dónde vamos si este es nuestro lugar de origen, tenemos que quedarnos aquí pero adelante, entre todos los campesinos nos animamos". Servando Luján Vásquez, Damnificado
“Pues estamos tristes porque pues vivimos la realidad de la vida; pues sí nos cuesta trabajo; ahorita ya llevamos casi ocho días, nueve, diez días, pues ya estamos viendo, no hemos podido salir a trabajar fuera porque estaba incomunicado el acceso para salir”.
César Aquino García, Damnificado
