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Enfermería, profesión y vocación de vida por el cuidado del paciente

Foto(s): Cortesía
Nadia Altamirano Díaz

Desde que comenzó la pandemia de COVID-19 el enfermero Julio César Canseco Carreño fue personal de primera línea, atendiendo a pacientes críticos en la terapia intensiva del Hospital Regional de Alta Especialidad de Oaxaca, pero como sus compañeras y compañeros ha visto que al declararse el fin de la emergencia sanitaria sus requerimientos se han vuelto a olvidar.

“En ese momento nos decían guerreros, pero ya pasando el periodo de emergencia se necesita incentivar al personal de enfermería; requerimos las opciones para seguirnos preparando, más oportunidades laborales y mejores beneficios para tener una estabilidad en el trabajo”, expresa un enfermero que está por terminar la maestría en administración en instituciones de salud.

Aspiración

Cuando el enfermero Julio César estudió la licenciatura en la Facultad de Enfermería y Obstetricia de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UABJO), donde ahora imparte clases, eran escasos los hombres, pero también eran limitados los conocimientos y equipo de laboratorio para practicar, aunque la población tenga una idea generalizada que la enfermería sólo es inyectar y limpiar heridas.

“Es un conocimiento más completo que tiene una base científica, somos personas preparadas para la valoración hemodinámica (que incluye funciones cardiacas, pulmonares, de riñones) para identificar los factores de riesgo a nivel comunitario. Es una profesión en contacto con la vida, desde que nacemos y llegamos a morir o a veces más allá”, dice orgulloso de una profesión a la que aspiró desde que en su niñez acudía de manera constante al centro de salud donde las enfermeras le enseñaron a inyectar en una naranja.

Esa nobleza y empatía que son los requisitos indispensables en las cualidades humanistas de un enfermero, las conoce Alan Anthony Sebastián García, quien a sus 22 años estudia el cuarto semestre de la licenciatura en Enfermería, superando aún estereotipos de género de familiares cercanos que le intentaron hacer ver que esa profesión no era para él.

“Tres tíos me dijeron que no iba a funcionar o servir para esto, porque es limpiar sangre o popó, hasta primos míos que me decían que la enfermería sólo es para mujeres, pero ayudamos demasiado a darle seguridad a un paciente hombre o al momento de cargarlos y movilizarlos”, relata Alan.

Más equipamiento

El laboratorio de prácticas clínicas en la Facultad de Enfermería de la UABJO es como un cuarto que simula la atención en un piso hospitalario. Hay otros tres laboratorios más donde mil 280 estudiantes aprenden a atender un parto, los cuidados del recién nacido o de un paciente crítico en terapia intensiva.

“Décadas atrás sólo se contaba con un modelo anatómico y ahora se tiene más tecnología y recursos con áreas acondicionadas con apego a los hospitales, desde su central de enfermería, donde a pacientes intubados le pueden realizar un baño de esponja o la aspiración de secreciones”, destaca la directora de esta Facultad, Isabel Cruz Cortés, quien tiene clara la diferencia de cuando ella se formó como enfermera a la actualidad.

En esos cambios se incluye un incremento en el número de hombres que además de sensibilidad pueden aportar su fortaleza para no depender de que un camillero cargue al o la paciente.

Los ocho años que ha laborado como camillero en el Hospital Regional Presidente Juárez del ISSSTE le dan esa certeza a Daniel García Durán, alumno del octavo semestre de enfermería en esta Facultad.

Cada que cubre los fines de semana su guardia, Daniel ve los procedimientos que realizan las enfermeras, quienes lo animaron a estudiar una carrera a la que se acercó cuando de joven participó en grupos rescatistas, pero que no pudo concretar al formar su familia y asumir responsabilidades económicas.

“La vida me da una segunda oportunidad”, dice con la emoción de que en agosto iniciará su servicio social, el cual quisiera realizar en su centro de trabajo, pero dependerá de lo que le asignen, de acuerdo a su promedio de 8.8.

Joana Mayte Cruz Mota tiene menos de la mitad de años que Daniel y dejó de vivir con su familia en Veracruz para obtener los estudios, entre retos que la emocionan a aprender más para poder llegar a un hospital con la satisfacción que conoció todos los procesos para que el paciente se mejore.

Muy similar a lo que ocurre con el personal médico, para el enfermero Julio César, aún fuera de las aulas se deben propiciar las condiciones para que el personal de enfermería se siga preparando y contribuya a mejorar la salud de la población.


 

Escuela de Enfermería y Obstetricia de la UABJO 

1,280 estudiantes los que tiene actualmente

970 mujeres

310 hombres 

288 enfermeros y enfermeras egresan en julio de 2023

10 mil 165 profesionales de enfermería laboran en Servicios de Salud de Oaxaca. 

 

“En ese momento nos decían guerreros, pero ya pasando el periodo de emergencia se necesita incentivar al personal de enfermería; requerimos las opciones para seguirnos preparando, más oportunidades laborales y mejores beneficios para tener una estabilidad en el trabajo”.

Julio César Canseco Carreño, enfermero

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