El arzobispo de Antequera-Oaxaca Pedro Vázquez Villalobos, junto con el obispo auxiliar, Luis Alfonso Tut Tún, encabezó ayer la procesión del templo de La Preciosa Sangre de Cristo hacia la Catedral de Nuestra Señora de La Asunción, para la apertura del Año Jubilar Ordinario 2025 dispuesto por el papa Francisco.
Entre el canto gregoriano de la Letanías de los Santos, uno de los ruegos más solemnes de la Iglesia Católica, donde se solicita la intercesión de los santos y la Virgen María, la procesión, presidida por la venerada imagen del Señor del Rayo, salió frente al templo, sobre la calle Macedonio Alcalá, para después avanzar por Manuel Bravo y García Vigil, hasta llegar al atrio de la Catedral de Nuestra Señora de La Asunción.
Ahí, después de una oración a la Cruz de Cristo, la única esperanza, el arzobispo de Antequera-Oaxaca abrió la puerta principal de la Catedral de Nuestra Señora de La Asunción, para convertirse así en un Santuario de Gracia y Misericordia del Año Jubilar Ordinario 2025.
Posteriormente, Vázquez Villalobos hizo la bendición del agua para la conmemoración del Bautismo que derramó, junto con el obispo auxiliar, Tut Tún y sacerdotes, en las decenas de fieles que acudieron a la Catedral de Nuestra Señora de La Asunción.
Más tarde, declaró públicamente el inicio del Año Santo Jubilar de la Esperanza, en comunión con la Iglesia Universal y con el papa Francisco.
En la romería también participaron sacerdotes, religiosas, seminaristas y fieles laicos, integrantes de movimientos apostólicos.
Llama a aprovechar el Año Jubilar
El arzobispo de Antequera-Oaxaca, Pedro Vázquez Villalobos, llamó a los católicos a aprovechar el Jubileo Ordinario 2025 para peregrinar, orar, acceder al sacramento de la confesión sacramental, participar de la santa misa y sobre todo, ganar la indulgencia plenaria, por ser el corazón de este Año Santo.
“Es un tiempo especial de gracia y esperanza para cada bautizado y para cada comunidad parroquial de nuestra arquidiócesis”, anotó.
Durante la homilía de la celebración eucarística por la Fiesta de la Sagrada Familiar de Nazaret y la apertura del Año Jubilar, efectuada en la Catedral de Nuestra Señora de La Asunción, el pastor religioso afirmó que el papa Francisco traza claramente el horizonte del significado del Jubileo Ordinario 2025 en el documento de convocación “La esperanza no defrauda”.
“Pues, se caracterizará por la esperanza que no defrauda, que es la esperanza puesta en Dios”, añadió.
En presencia del obispo auxiliar, Luis Alfonso Tut Tún, sostuvo que el Año Jubilar ayudará también a recuperar la confianza necesaria, tanto en la Iglesia como en la sociedad, en los vínculos interpersonales, en las relaciones internacionales, en la promoción de la dignidad de toda persona y en el respeto de la creación.
“Que el testimonio creyente pueda ser en el mundo, levadura de genuina esperanza, anuncio de cielos nuevos y tierra nueva, donde habite la justicia y la concordia entre los pueblos, orientados hacia el cumplimiento de la promesa del Señor”, agregó.
Ante cientos de fieles, expuso que la peregrinación dispuesta por el papa Francisco constituye un elemento fundamental del Año Jubilar, porque es el camino de quienes buscan el sentido de la vida.
“La peregrinación a pie favorece mucho el redescubrimiento del valor del silencio, del esfuerzo, del cambio de ruta en la propia vida. Así entonces, el Jubileo concibe la peregrinación como una invitación a ponerse en camino no sólo físicamente sino también interiormente, para transformarse en personas que infunden esperanza”, anotó.
Expresó que la peregrinación en este Año Santo va unida la oración, especialmente en familia y durante todos los días, para experimentar la intimidad más profunda, porque es el compartir de la fe.
“Es la razón más profunda de la vida, es la razón de nuestra esperanza. Como la Sagrada Familia de Nazaret, las familias católicas de hoy, sólo con la oración cotidiana a Dios podrán sobrellevar con esperanza la cruz de la vida”, señaló.
Además, subrayó que ha concedido a todos los sacerdotes quienes ejercen válidamente su ministerio, la facultad de absolver los pecados graves para facilitar el acceso al sacramento de la confesión y obtener el perdón divino y ganar sucesivamente la indulgencia plenaria.
“La doctrina y la práctica de las indulgencias en la Iglesia están estrechamente ligadas a los efectos del sacramento de la confesión”, aseveró.
Por esto, llamó a los sacerdotes a estar dispuestos a escuchar a los creyentes en la confesión, porque solamente ellos podrán perdonar los pecados.
“Solamente ustedes, en persona de Cristo, perdonarán los pecados, no hay otros, son ustedes y son miles y miles de personas necesitan del perdón, para reconciliarse con Dios y encontrarse de nuevo en paz consigo mismo. No les digan a nuestros fieles, ‘no tengo tiempo ahora’, porque necesitan del perdón”, aseguró.
De esta manera, Vázquez Villalobos convocó a los católicos a abrir sus corazones a la esperanza en Dios durante este Año Jubilar, porque no engaña, ni defrauda, ya que nada ni nadie podrá separarlos del amor divino.
