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Después de 12 años, el templo de La Merced reabrirá sus puertas

Foto(s): Cortesía
Octavio Vélez Ascencio

Después de 12 años de estar cerrado, el templo de Nuestra Señora de La Merced está por reabrir sus puertas al culto público por la cercana conclusión de la obra de reconstrucción del histórico inmueble del siglo 17, ante las afectaciones provocadas por los recientes fenómenos geológicos. 

Aunque ha estado cerrado por esta causa en diferentes ocasiones a lo largo de la historia, el templo quedó clausurado al culto público, el 20 de marzo del 2012, para no poner en riesgo a los fieles, debido a los daños originados por un terremoto de 7.8 grados, sucedido a las 12:02 horas de ese día.

Sin embargo, las afectaciones se agravaron cinco años después con el terremoto de 8.2 grados del 7 de septiembre de 2017, el más intenso en casi un siglo en México.

La causa principal fue la cúpula de concreto armado, aparentemente colocada en los años 30 del siglo pasado, para reemplazar a una estructura venida abajo por un sismo de aquellos años, porque funcionaba como un gran mazo que golpeaba el resto del inmueble, al ser un elemento muy rígido.

 

 

En esta obra de rescate del patrimonio de alto valor arquitectónico de Oaxaca, la administración estatal ha destinado 29 millones 328 mil 142 pesos y 79 centavos, a través de un convenio suscrito por el Instituto del Patrimonio Cultural del Estado de Oaxaca (Inpac) con el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y la Secretaría de Cultura (SC), a través de la Dirección General de Sitios y Monumentos del Patrimonio Cultural (DGSMPC).

De acuerdo con un reporte del Inpac, los trabajos de reconstrucción corresponden a los daños originados por los sismos, atendiendo de manera prioritaria la parte estructural del inmueble con el propósito de tener un espacio seguro para los feligreses, porque no era un lugar seguro para su uso.

En la fachada principal se realizó el cambio de piezas de cantera fracturadas a causa de los fenómenos geológicos y se atendieron los arcos de acceso, cornisas, sillares de cantera, así como el óculo de la portada, donde se integraron piezas nuevas de características similares a las existentes tratando de no dañar áreas aledañas a la intervención.

Mientras que en el remate principal se consolidó el muro que presentaba una grieta, se retiraron las piezas fracturadas de ladrillo para posteriormente integrar piezas nuevas, así mismo se realizaron trabajos de conservación que contemplan la limpieza superficial de la cantera con agua y cepillos de raíz para no dañar las piezas.

 

 

En la parte superior de las cornisas se colocó un enladrillado para evitar que el agua pluvial se concentre en estos elementos ornamentales, el remate de la fachada se pintó con pintura a la cal para permitir que la mampostería pueda respirar y no encapsular la humedad.

Además, en la nave se atendieron las grietas que presentaban en las bóvedas, para lo cual se tuvo que retirar los entortados de mezcla de cal-arena, así como los rellenos que había para poder explorar la plementería, donde se encontraron piezas de ladrillo fracturadas que se sustituyeron por piezas nuevas para costurar nuevamente la bóveda, en algunas áreas se encontraron elementos de concreto incrustados que se retiraron debido a que son demasiado rígidos y se sustituyeron por materiales de acuerdo a la fábrica original del inmueble.

Uno de los trabajos importantes desarrollados en este inmueble fue el retiro de una cúpula y el tambor de concreto reforzado que generaba un daño estructural que pesaba alrededor de 600 toneladas y al no ser compatible con la fábrica original del inmueble en cada sismo causaba grietas y fracturas en distintas áreas.

De esta manera, se integró una nueva cúpula que reduce al menos 400 toneladas de peso que la anterior, elaborada con ladrillo rojo, por ser un material compatible con el inmueble.

 

 

Fue desplantada sobre el tambor original del templo y en su parte superior, se colocó una linternilla de cantera verde, mientras que en el interior se aplanó con mortero de calarena y se pintó con pintura a la cal, así como por el exterior se colocó un enladrillado en forma de petatillo.

Aparte de esto, se realizaron trabajos donde se sustituyeron piezas de cantera en los muros que presentaban gritas o fracturas. En la bóveda de las tribunas que presentaban grietas se retiraron piezas de ladrillo fracturadas y se integraron piezas nuevas. En tanto, sobre la bóveda se colocó un enladrillado en forma de petatillo como recubrimiento final.

De acuerdo con el reporte del Inpac, los trabajos de bienes muebles desarrollados fueron calas estratigráficas para identificar las áreas donde se encontraba pintura mural y así poder realizar las protecciones necesarias. Y mediante velados se protegió la pintura mural y las yeserías, para evitar algún deterioro mientras se ejecutaban los trabajos de intervención.

Por último, se realizó la reintegración cromática de pintura en bóveda del coro, nave, muros, arcos, así como en las capillas laterales del templo, así como se restauraron pinturas de caballete.

 

 

Mi regocijo y alegría por la restauración

“Me alegra saber que estamos muy cerca de que el templo de Nuestra Señora de La Merced sea entregado ya restaurado. Cuando esto suceda nos reuniremos para darle gracias a Dios por la obra de restauración. Agradezco a las autoridades que han gestionado la restauración y así poder hacer otra vez la celebración del culto en el interior. Los templos fueron y son construidos para que nos reunamos como hombres y mujeres de fe para alabar y bendecir a Dios. Por eso, mi regocijo y alegría porque después de 12 años podremos entrar nuevamente a nuestro hermoso templo de Nuestra Señora de La Merced. Agradezco a Dios y a todos los que han hecho posible que esta obra se haya realizado. Por ello, bendito Dios y bendiciones para todos por lo que viviremos en fecha próxima”, dijo el arzobispo de Antequera-Oaxaca, Pedro Vázquez Villalobos.

 

 

"Agradezco a Dios y a todos los que han hecho posible que esta obra se haya realizado. Por ello, bendito Dios y bendiciones para todos por lo que viviremos en fecha próxima”.

 Pedro Vázquez Villalobos, arzobispo de Antequera-Oaxaca

 

A fondo

  • 20 de marzo del 2012, la fecha en que el templo fue cerrado.
  • 12 años después reabrirá sus puertas.
  • 29 millones 328 mil 142 pesos y 79 centavos, la inversión para su rehabilitación.

 

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