Entre el temor de que el cuerpo de Jozué Díaz Gallardo fuera incinerado en Estados Unidos tras ser hallado muerto el 27 de junio en una caja de un tráiler abandonado en San Antonio Texas, su madre Elena y Ramiro no podían calmar el dolor de no poder enterrarlo en la tierra donde nació.
Ayer en la madrugada que llegó el cuerpo de Jozué, su familia pudo por fin empezar a velarlo entre flores, rezos, veladoras y música de viento que inundó su casa en Santa María Tlahuitoltepec, en la Sierra Norte de Oaxaca.
Después de una misa de cuerpo presente, hoy por la tarde el cuerpo de Jozué será sepultado en el panteón municipal, lo que le otorga tranquilidad a su familia.
Larga espera
"Había inquietudes, pero ya ahorita ya está llegando ya estamos un poco más tranquilos en ese lado, eso era lo que esperaban finalmente”, expresó Francisco Javier Díaz Gallardo, hermano de Jozué, un hombre de 34 años que antes de viajar a Estados Unidos se empleaba como conductor de un taxi colectivo; era padre de un niño, pero estaba separado de su pareja.
A principios de junio, tres semanas antes de su muerte, Jozúe salió de Tlahuitoltepec. El 23 de junio su familia supo que estaba en Nuevo Laredo por una llamada telefónica que hizo, sin dar detalles de que intentaría cruzar la frontera con Estados Unidos en el interior de la caja de un tráiler, donde otras 52 personas fallecieron, entre ellas 25 mexicanos.
Fue Noel Díaz, quien radica en Denver, Colorado, quien viajó a San Antonio Texas para comenzar con los trámites de repatriación del cuerpo de un hombre de 34 años que era el quinto de seis hermanos.
Después de confirmar que era su hijo uno de los cuatro oaxaqueños que fallecieron al interior de la caja del tráiler, su padre Ramiro Díaz pidió a las autoridades estadounidenses no incinerar el cuerpo y facilitar los trámites de repatriación.
Un largo recorrido
La tarde de este miércoles, en un avión militar de la Fuerza Aérea Mexicana, el cuerpo de Jozué arribó al aeropuerto de Toluca, en el Estado de México e hizo un recorrido de 15 horas para llegar a su natal Tlahuitoltepec.
Al arribo de la carroza fúnebre, la directora del Instituto de Atención al Migrante Oaxaqueño, Aida Ruiz, habló de las demoras en la repatriación: “Todo dependía del forense. Estados Unidos tiene sus propias leyes y reglamento, y se tienen que seguir. Antes de realizar cualquier traslado se debe tener el acta del forense”.
Una vez que se contó con las 53 actas de defunción de los fallecidos -entre los que se encontraban personas que provenían de Guatemala, El Salvador y Honduras- se pudieron comenzar con los trámites de repatriación.
Al llegar a territorio oaxaqueño, la carroza con el cuerpo de Jozué hizo un alto en la carretera federal 190, en el monumento a Benito Juárez García, donde las autoridades oficializaron la entrega de un féretro en cuya parte posterior tenía pegada una tira de papel con su nombre.
Un sueño frustrado
A partir de ahí, familiares y sus compañeros taxistas lo acompañaron en vehículos hasta Tlahuitoltepec, donde fue recibido en la casa de su madre Elena y su padre Ramiro.
Adrián Hernández, amigo de Jozué, recordó sus grandes lazos de amistad, pero sobre todo su alegría y simpatía que lo hacían una gran persona que tenía “el sueño de superarse, de llegar a ser algo más, de buscar otras oportunidades"
Hasta este jueves han llegado a México 16 de los 26 cuerpos de mexicanos que fallecieron en San Antonio Texas. A San Miguel Huautla en la región de la Mixteca, llegó también el cuerpo de Javier Flores y a San Juan Bautista Tuxtepec, en la Cuenca del Papaloapan, el de Mariano Santiago, originario de San Felipe Usila.
Un tercer vuelo se espera para este viernes con otros nueve cuerpos, ya que de los 26 mexicanos fallecidos, las familias pidieron la repatriación de 25.
En 2020 el Instituto Nacional de Geografía y Estadística contabilizó que de Oaxaca salieron casi 36 mil personas para vivir principalmente en Estados Unidos. En el país sumaron más de 800 mil personas que migraron; 77 de cada 100 se fueron a Estados Unidos de América.
Reunirse con la familia o buscar trabajo son las dos principales razonas por las que las personas dejan Oaxaca, con o sin visa de por medio.
