La Orden Franciscana está conmemorando los 500 años de la llegada de sus primeros doce frailes que comenzaron la evangelización en México.
Fue un 13 de mayo de 1524, tres años después de la caída de Tenochtitlán, cuando arribaron los primeros franciscanos al puerto de Veracruz por petición presentada por el conquistador Hernán Cortés al emperador Carlos V y al papa Adriano VI.
Los doce frailes fueron seleccionados por el ministro general de la orden, fray Francisco de los Ángeles Quiñones por su vocación de servicio y obediencia, así como por profesar una pobreza de bienes materiales.
La misión franciscana salió del puerto de Sanlúcar de Barrameda, en la costa del reino de Andalucía, el 25 de enero de 1524, para llegar seis semanas después a Santo Domingo y de ahí a la Nueva España, donde desembarcaron en el Castillo de San Juan de Ulúa.
Los también llamados doce apóstoles de México, fueron fray Martín de Valencia, cabeza de la misión y la primera autoridad eclesiástica en México, fray Francisco de Soto, fray Martín de la Coruña, fray Toribio de Benavente, apodado “Motolinía”, fray Luis de Fuensalida, fray Antonio de Ciudad Rodrigo, fray Juan Suárez, fray
García de Cisneros, fray Francisco Jiménez, fray Juan de Ribas, fray Juan de Palos y fray Andrés de Córdoba.
Una vez que llegaron al puerto de Veracruz, se trasladaron caminando durante un mes a la Ciudad de México, donde llegaron el 17 de junio y fueron recibidos por el propio Hernán Cortes.
Los franciscanos fundaron sus primeros conventos en la Ciudad de México y Tlaxcala, para posteriormente distribuirse por gran parte del territorio de la entonces Nueva España, aprovechando ser la primera orden en llegar.
Después, impulsaron el establecimiento de conventos en Puebla, Oaxaca, Querétaro, Guanajuato, Michoacán y Jalisco.
Para 1559, los franciscanos habían fundado 80 conventos en toda la Nueva España con una población de 380 frailes repartidos en ellos.
“México no se entendería sin la presencia franciscana, porque fueron los primeros en traer en 1524 el Evangelio a estas tierras mexicana en 1524, porque llegaron antes que otras órdenes religiosas”, aseguró fray José Luis Mendoza Zárate, vicario del templo conventual de San Francisco de Asís.
El sacerdote, indígena chatino, originario de San Miguel Panixtlahuaca, afirmó que la conmemoración constituye un acontecimiento histórico para la orden, porque fue la primera en llegar a evangelizar el nuevo mundo.
“Es un gran gozo para nosotros. Llegaron bien preparados a evangelizar, pero se encuentran con un mundo diferente, porque no se habla la misma lengua y existe una cultura diferente llena de ritos y de costumbres”, añadió.
Sostuvo que la presencia de los franciscanos en la Nueva España se ha mal interpretado, porque el Evangelio no llegó con la espada a estas tierras.
“Las cosas sucedieron de una manera distinta. La conquista fue antes de la llegada de los franciscanos y ahí si hubo violencia. El arribo de los franciscanos, para los indígenas fue una esperanza de vida, porque llegaron a defenderlos, no a imponerlos”, anotó.
Expuso que los indígenas aceptaron la presencia de los primeros frailes franciscanos, porque llegaron con el Evangelio y el símbolo de la cruz.
“Los indígenas aceptan la presencia de los franciscanos con el símbolo de la cruz, porque ya conocían el signo de la cruz, no como nosotros la conocemos con la cruz de Cristo, ya que para ellos este signo era un árbol florido, que significaba lo divino para ellos. Entonces no hubo sangre, ni violencia, al aceptar la nueva religión”, aseveró.
Aunque, expuso que los también llamado doce apóstoles de México, después de tener contacto con los indígenas y conocer la realidad, debieron dejar atrás todos sus conocimientos para poder evangelizar.
“Era imposible transmitir el mensaje en una lengua diferente, en una cultura diferente y en una cosmovisión diferente. Entonces, lo que hacen es que empiezan a integrarse entre los indígenas para conocer su lengua, su cultura, su forma de vida y ritos, para comenzar a evangelizar”, señaló.
Luz y esperanza para Oaxaca
Además, subrayó que la presencia de los franciscanos en Oaxaca desde hace 402 años ha traído una luz y esperanza para sus habitantes, porque fue fundada como una orden de frailes menores, en medio de una situación de pobreza.
“En todo este tiempo, se ha acogido en Oaxaca a toda persona sin importar quienes son, sin preguntar, sin cuestionar o sin condenar, como se hace muchas veces en otras iglesias. Llegamos a compartir la vida con la gente, a conocer, a entender su forma de vida y ayudar a salir, a buscar un camino diferente, un camino donde encontrar la paz y el cambio que necesitan”, agregó.
Destacó que el carisma de los franciscanos es su cercanía con los oaxaqueños, porque en el templo son acogidos, atendidos y escuchados.
“Ese es el impacto en los oaxaqueños. Así, ha surgido una fuerte devoción a la imagen de San Francisco de Asís, una de las más antiguas, que llegó en 1598. Es una fuerte devoción de la religiosidad popular”, detalló.
Incluso, dijo que los frailes franciscanos acogieron a los oaxaqueños en el templo cuando sucedían los fuertes terremotos en años atrás por estar asentado el estado en una de las zonas de más alta sismicidad en México.
“No recuerdo en que año sucedió un fuerte temblor. En esa ocasión, los frailes acogieron a todos los oaxaqueños y tomaron la imagen de San Francisco como protectora de todos ellos en medio del caos y el desconcierto. Por eso, vienen por ese acompañamiento de Dios y de San Francisco”, terminó.
El templo en Oaxaca
Según la historia, fue en el año 1592 cuando los frailes franciscanos llegaron a la ciudad de Antequera y comenzaron la construcción del templo, las obras fueron iniciadas por fray Francisco de Taranto y dirigidas por fray Hernando de Covarcos.
El templo que fue edificado para San Idelfonso, pero la fe y devoción por San Francisco, fue más grande entre los religiosos y mesas capitulares, porque en junio de 1661 ocurrieron fuertes temblores en la ciudad y las personas imploraron a San Francisco, nombrándolo benefactor de la ciudad.
En 1733 y 1734 se construyó la capilla anexa al templo, en 1735 fue bendecida por el obispo Francisco de Santiago y Calderón.
En el templo, el 30 de abril de 1833 fueron velados los restos del libertador Vicente Guerrero.
El interior tiene planta de cruz latina cubierta con bóvedas de arista, el crucero y ábside están cubiertos por cúpulas.
“México no se entendería sin la presencia franciscana, porque fueron los primeros en traer en 1524 el Evangelio a estas tierras mexicana en 1524, porque llegaron antes que otras órdenes religiosas”.
Fray José Luis Mendoza Zárate, vicario del templo conventual de San Francisco de Asís
Antiquísima imagen
La imagen de San Francisco de Asís, que se encuentra en el templo conventual de esta ciudad, fue traída a Oaxaca en 1598.
Conmemoración en Oaxaca
En ocasión de los 500 años de la presencia franciscana en Oaxaca, el arzobispo de Antequera-Oaxaca, Pedro Vázquez Villalobos presidirá este martes a las 13 horas una misa solemne en el templo de San Francisco de Asís.
