SAN FRANCISCO TANIVET, Tlacolula de Matamoros, Oaxaca- Desde hace más de 20 años, el Centro de Reinserción Social femenil, ubicado en esta localidad, ha sobrevivido con un presupuesto 50 por ciento debajo del deseado, ya que, de acuerdo con el Subdirector de Reinserción Social, Roberto Claudio Castillo Ramírez, reciben 42 millones de pesos cuando el ideal serian 70 millones, esto para todos los Ceresos del estado.
Por ello, además de una forma de entretenerse, ser autosuficientes y tener ganancias, las 162 Personas Privadas de la Libertad (PPL) se dedica a hacer figuras de crochet, pinturas, bolsas, además de que otras se autoemplean dentro del lugar en el que puede permanecer desde meses hasta pasar toda su vida en este lugar.
De acuerdo con la respuesta a la solicitud de información realizada por NOTICIAS Voz e Imagen de Oaxaca en 2022, cada Persona Privada de la Libertad (PPL) del Centro de Reinserción Social (Cereso) Tanivet femenil, vive con 34.42 pesos diarios.
Población
El 26 de junio, esta casa editorial visitó las instalaciones del Cereso femenil de Tanivet y observó cómo es la vida de 162 mujeres que se encuentran en espera de una sentencia o ya están cumpliendo una dentro de este lugar, de las cuales 43 son personas indígenas.
La Directora del Centro, Martha Patricia Ledesma Arriaga, detalló que hay 109 mujeres procesadas, 39 sentenciadas y 16 ejecutoriadas, quienes en su mayoría fueron encarceladas por delitos de fuero común.
Durante el recorrido, la Subsecretaría de Reinserción Social informó que este lugar está construido para una población de 258 personas, por lo que actualmente no existe hacinamiento en las más de 60 dormitorios o estancias que tienen dos sectores que hay en este lugar.
Además, informó que viven 11 niñas y niños entre 0 y 5 años de edad, quienes nacieron en este lugar y cumplen 3 años tendrán que vivir con un familiar de la PPL o en albergues del DIF Municipal y estatal o de asociaciones civiles.
Instalaciones y trabajos
El Cereso cuenta con diferentes actividades de capacitación para el trabajo como son gallineros ecológicos, cocina comunitaria, gráficos Siqueiros, panadería, huerto comunitario y tortillería en la que las mujeres se ocupan y aprenden de estos oficios para que el día en el que vuelvan a ser libres, tengan una forma de autoemplearse, ya que el conseguir un trabajo después de haber estado en la cárcel es aún difícil debido a los estigmas.
Bogart Romero Serra, titular del área jurídica del Cereso, compartió que en el centro se brindan talleres tanto de parte del lugar como de asociaciones externas como son los de manualidades, pintura, elaboración de hamacas, bordado, estética, bisutería, carpintería, grabado y punto de cruz.
Mencionó que el resultado de estos talleres los venden en tianguis, bazares, mercados y en las instalaciones, con lo cual, las mujeres se ayudan para tener un ingreso tanto para cubrir sus necesidades de alimentación e higiene personal como para enviar a sus familiares externos.
Carencias
El Subdirector de Reinserción Social, Roberto Claudio Castillo Ramírez, expuso que las principales carencias que tiene el centro son respecto a la salud y alimentación, ya que el presupuesto que actualmente tienen asignado no les permite surtir medicamentos y los costos de la canasta básica han aumentado.
Mencionó que por ello, han tenido que realizar convenios con los Servicios de Salud de Oaxaca (SSO), Bienestar, DIF Estatal, para que donen medicamentos del cuadro básico y controlados para las personas privadas de su libertad que se encuentran en el área psiquiátrica.
La directora del Cereso explicó que tienen un área de salud con atención de primer nivel, es decir, únicamente servicios básicos de medicina general, por lo que para hacerse estudios médicos o realizarse un parto, deben ir al Seguro Social, en este caso, el de la cabecera municipal.
La Defensoría de los Derechos Humanos de los Pueblo de Oaxaca (DDHPO), afirmó que no existe en los documentos internacionales de los derechos humanos un estándar que indique el nivel suficiente de la inversión para alimentación para las personas privadas de la libertad.
Sin embargo, en el Artículo 9 de la Ley de Nacional de Ejecución Penal Federal indica que las personas privadas de la libertad tienen derecho a recibir alimentación nutritiva, suficiente y de calidad, adecuada para la protección de su salud.
Mientras que en legislación internacional detalla en las Reglas Mandela que “todo recluso recibirá de la administración del establecimiento penitenciario, a las horas acostumbradas, una alimentación de buena calidad, bien preparada y servida, cuyo valor nutritivo sea suficiente para el mantenimiento de su salud y de sus fuerzas”, esto en la regla número 22.
