Ante la amenaza de un nuevo plantón por parte del magisterio oaxaqueño, integrantes del comercio establecido expresaron su respaldo a las demandas del magisterio, pero cuestionaron las formas de protesta que, afirman, afectan directamente a la ciudadanía y a la economía local.
“Es una lucha justa por la revocación de la Ley del ISSSTE, pero no es justo que se dañe a quienes tenemos que pagar rentas, salarios, predial, y mantener nuestros negocios a flote en medio de tantos impuestos municipales”, señaló Esther Merino Badiola, presidenta de la Alianza Empresarial y Comercial de Oaxaca (AECO).
Aseguró que el problema es de índole federal y debería resolverse en la Ciudad de México, donde se concentran las instancias competentes: “Esperamos que el magisterio se traslade allá, porque ni siquiera es un tema local. El gobierno municipal debería, al menos, implementar estrategias para mitigar el impacto, pero no lo hace. Al contrario, suben los impuestos y no hay ningún tipo de apoyo”.
La situación, advierte, se ha vuelto insostenible.
“Lo único que nos queda como comercio establecido es seguir aguantando, como siempre. Las estrategias que aplicamos son individuales o grupales, pero cada vez con menos margen de maniobra”, destacó.
A las afectaciones por posibles bloqueos y plantones se suma el deterioro generalizado de la economía.
“En diciembre se perdieron más de 405 mil empleos y de enero a abril apenas se han recuperado poco más de 200 mil. La gente ya no gasta como antes, ni aunque haya afluencia turística, como ocurrió en Semana Santa”, expuso.
Merino Badiola refirió que hoteleros, taxistas, comerciantes y artesanos reportaron caídas en sus ingresos, a pesar de la presencia de visitantes. “El problema es que la gente viene, pero no consume. Si hubiera circulante en Oaxaca, también se reflejaría en los comercios establecidos, no solo en el turismo”.
Además de la inseguridad y el desempleo, apuntó que los altos costos de la canasta básica y la precariedad del sistema de salud repercuten directamente en las decisiones de consumo de las familias.
“Si una persona tiene que elegir entre comprar unos zapatos o pagar una consulta médica, elige la salud. Todo esto nos afecta, y los analistas coinciden en que estamos ya en una recesión”.
A esta situación se suman los costos duplicados en servicios que, en teoría, ya son cubiertos por el Estado.
“Pagamos agua, pero no llega, así que hay que pagar pipas. Lo mismo pasa con la basura: no sabemos a qué hora pasa el camión, entonces contratamos servicios privados. Y con las lluvias, los negocios se inundan porque las calles están llenas de basura”.
La comerciante concluyó haciendo un llamado a la ciudadanía para consumir en negocios locales y apoyar la economía de la ciudad: “Hay comercios que llevamos 20, 30, hasta 40 años. El verdadero problema es para quienes están empezando. Crear una empresa no es difícil, lo difícil es mantenerla”.
