Las construcciones antiguas o deterioradas representan un riesgo durante la presente temporada de lluvias. Algunas de las viejas edificaciones no han recibido el mantenimiento requerido, y durante los aguaceros el terreno reblandece, lo que aumenta el riesgo de colapso.
Autoridades locales carecen de un censo de las viviendas deterioradas por falta de mantenimiento. En el terremoto del 2017 se redujo la cifra de casas antiguas; estimaciones de Amigos del Centro Histórico indican que hasta en un 40 por ciento.
Las viviendas que aún conservan parte de su estructura cada vez son más vulnerables ante las lluvias; los muros y techos empiezan a caer, lo que llega a representar un riesgo para las personas que caminan donde hay alguna de estas propiedades.
Las lluvias que se han registrado últimamente en la zona han dañado las antiguas casonas, por lo que el riesgo de colapsarse es mayor.
El presidente de la asociación civil Amigos del Centro Histórico, José Carmona, aseguró que las construcciones antiguas en Tehuantepec son de diferentes épocas; las casas tienen más de dos siglos, las cuales fueron edificadas a base de adobe y con techos de teja, mismas que han cedido a los estragos del tiempo.
Algunas de estas viviendas se pueden apreciar en cada uno de los barrios de Tehuantepec, aunque algunas ya cedieron al tiempo y únicamente están protegidos con una cinta amarilla de prevención para no acercarse, ante el riesgo de colapsar.
"La preocupación de las personas que caminamos por el centro de la ciudad llegó con la temporada de lluvia, pues de no ser intervenida podría caer", expresó Luis Sánchez.
El primer cuadro de la ciudad concentra el mayor vestigio antiguo, muchas de las casas están deshabitadas, y unas cuantas han sido recuperadas por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y la Fundación Alfredo Harp Helú (FAHH).
