Pijy, sobreviviente de violencia sexual y víctima de suplantación de identidad, exigió al Poder Judicial del Estado de Oaxaca la destitución del juez Omar Morales Simón, así como una investigación inmediata por su actuación en el proceso judicial que favoreció al agresor, Plácido N., mediante el uso de documentos falsos.
Acompañada por el abogado Joaquín Galván y la activista Martha Pablo Cruz, también pidió a la Fiscalía General del Estado cumplir la recomendación emitida por la Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca (DDHPO), e iniciar la investigación, inhabilitación y destitución de los agentes del Ministerio Público, Pedro Fierros Zárate y Neljer Matus García, este último señalado por revictimizarla recientemente en Matías Romero.
Pijy fue agredida cuando tenía 15 años. En 2013 interpuso la denuncia y desde entonces ha enfrentado una serie de obstáculos institucionales, entre ellos corrupción, omisiones y rotación constante de agentes del Ministerio Público.
“Han cambiado una y otra vez de Ministerio Público, lo que genera inestabilidad y pérdida de seguimiento en el caso”, denunció Joaquín Galván.
Actualmente, el proceso contra el agresor está en pausa debido a recursos legales promovidos por la defensa, incluyendo amparos para desestimar pruebas clave como la suplantación de identidad, donde la pareja del agresor se presentó con documentos falsos haciéndose pasar por Pyji para otorgar el perdón y declarar que, incluso, se había casado con el agresor.
Hasta el momento, la recomendación de la DDHPO sigue sin ser respondida por la Fiscalía, aunque se ha confirmado que ya se encuentra en manos de la oficina del fiscal. El equipo jurídico confía en que la instancia actuará con responsabilidad y acatará la recomendación en el plazo establecido.
Además, solicitaron entablar una mesa de trabajo para coordinar acciones entre la Fiscalía y los representantes de la víctima, con el fin de evitar nuevas negligencias.
“Este caso, por lo insólito, merece atención nacional y debe marcar un precedente contra la impunidad y la revictimización institucional”, subrayaron.
Pijy recordó que este proceso fue iniciado hace 12 años confiando en las autoridades sin pensar que se enfrentaría con “un sistema que protege a los agresores y revictimiza a quienes denunciamos”.
“Nada me gustaría más que dejar esto atrás, retomar mi vida y dedicarme únicamente a lo que me gusta, pero mientras la justicia no llegue, mientras sus comentarios machistas sigan minimizando mi caso, mientras me digan que hay asuntos más importantes, mientras me enfrenten con su falta de empatía y recursos como excusas, yo seguiré exigiendo”.
Señalaron que las intimidaciones de su agresor han ido más allá, que incluso dentro de las mismas audiencias se ha atrevido, a través de mensajes de texto, amagar con hacerle daño.
