Tres meses después de que la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, inauguró la autopista que reduce el tiempo de traslado de la Ciudad de Oaxaca al Istmo de Tehuantepec, el Grupo Carso aún realiza obras.
Conos naranja entre ambos carriles, personas con banderolas para pedir la reducción de velocidad o interrumpir el tránsito, señaléticas que advierten de entronques con salida constante de camiones y maquinaria pesada maniobrando, es parte de lo que se pudo observar.
Incluso en días inhábiles como este jueves trabajadores del Grupo Carso realizan maniobras que momentáneamente interrumpen la circulación vial para quienes pagan 294 pesos en dos casetas si el viaje es en automóvil.
“No está terminada todavía, faltan detalles”, refirió ayer un trabajador encargado de advertir con una banderola que el paso quedaba suspendido posiblemente hasta por una hora.
“Es por su prevención porque el tráiler está maniobrando”, detalló con el camión de carga atravesado más allá de los dos carriles, mientras poco a poco se formó una doble fila de casi 20 vehículos.
“Todavía no está la obra al cien, se inauguró y siguen trabajando, sacando detalles”, opinó Severiano, un habitante de San Pedro Quiatoni que suele transitar en su motocicleta entre el entronque de Agua Blanca a Danigaree para comercializar ciruelas que corta de su huerta.
El pasado 24 de enero, la presidenta de México visitó Oaxaca para inaugurar la carretera de cuota Mitla-Tehuantepec, la cual tardó alrededor de 20 años en construirse.
En el acto inaugural la presidenta agradeció a Grupo Carso por todo el trabajo que hicieron con muchos puentes y túneles, pero más de tres meses después continúan las obras.
