La necesidad de madres de familia o mujeres que ven no en un empleo formal una mejor calidad de vida, las convierten en presa fácil de personas que, sin escrúpulos, ofertan empleos con altos ingresos, horarios flexibles y muchas prestaciones laborales, que resultan ser estafas.
Ese fue el caso de Margarita López, una joven oaxaqueña que se vio en la necesidad de buscar empleo desde casa, ya que es madre de dos pequeños de 6 y 4 años de edad, y no le es posible tener un trabajo donde requieran su presencia más de ocho horas.
Ante la necesidad de tener un ingreso, un día navegando por las redes sociales se encontró con una publicación, que la invitaba a aplicarse a la vacante de armado, embolsado y empaquetado.
La vacante afirmaba que se podía trabajar desde casa armando kits de calcetines Adidas, con una ganancia mínima de 4 mil pesos semanales y los interesados se tenían que comunicar vía whatsapp con la licenciada Vanesa.
La comunicación y el convencimiento
Margarita se comunicó vía whatsapp y le aseguraron que eran una empacadora ubicada en la Ciudad de México y trabajaban en toda la república. “El trabajo es para personas que no pueden salir de su hogar a trabajar o simplemente puede ser como un ingreso extra”, afirmaban.
Le explicaron que el empleo se trataba de armar, etiquetar, separar, engrapar, entablar, envolver, embolsar y empaquetar productos de uso cotidiano.
Para ello, Margarita se tenía que capacitar, por lo que una persona acudiría a su domicilio o tenía que viajar a la capital del país para capacitarse de manera presencial.
La persona detrás del teléfono le aseguraba que le enviaría, por paquetería, el material con el que trabajaría; luego de terminar la capacitación. “Firmas tu contrato inicial de tres meses, te hacemos el envío de las cosas y empiezas a trabajar desde casa”
Hasta acá las cosas marchaban bien, pero, enseguida le comentaron que para asegurar que ella trabajara y que recibiera la capacitación, tenía que depositar 500 pesos, ya que tenían que asegurarse que no se iba a quedar con la mercancía.
También, le pidieron 450 pesos para que le mandaran las herramientas de trabajo y le pidieron hacer un depósito a una cuenta.
Margarita se sintió confiada y no dudó, hizo la transferencia, eligió el horario de capacitación y le asignaron el día que llegaría la supuesta persona.
Además, le solicitaron copias de su INE, comprobante de domicilio y hasta ubicación exacta de su vivienda, la fachada y fotos tamaño infantil.
Margarita asegura que ella depositó en total 950 pesos, pero que al intentar ponerse de acuerdo para la entrega y capacitación, la bloquearon. “con tanto esfuerzo conseguí juntar esa cantidad para que todo resultara ser un fraude”, dijo.
Empleos por redes sociales
Las estafas laborales en línea han experimentado un incremento notable en México en los últimos años. Según una encuesta realizada por OCCMundial, el 69 por ciento de los trabajadores mexicanos ha recibido ofertas de empleo fraudulentas. De este grupo, el 18 por ciento las recibe semanalmente, lo que ha llevado a muchos a modificar sus datos de contacto para evitar estos engaños.
La Unidad de Policía Cibernética de la Ciudad de México reporta aproximadamente 20 casos mensuales de personas que caen víctimas de estas estafas. Los estafadores suelen ofrecer salarios elevados por trabajos sencillos y solicitan datos personales o pagos anticipados a través de aplicaciones de mensajería.
A nivel internacional, la organización Better Business Bureau (BBB) indica que anualmente, 14 millones de personas están expuestas a estafas laborales, y alrededor de 1 millón llegan a ser víctimas de estos fraudes.
Esta práctica es común para intentar estafar a las personas, ya que abusan de la necesidad ofertando empleos bien pagados y con la ventaja de poder hacerlo desde casa.
Para evitar ser víctima, recomiendan contactar directamente a las empresas, evitar realizar pagos por trámites o exámenes, desconfiar de correos electrónicos de contacto con nombres de dominio diferentes a la empresa.
