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Exhorta Arzobispo a sacerdotes a no despreciar al pueblo

Foto(s): Octavio Vélez Ascencio
Octavio Vélez Ascencio

El arzobispo de Antequera-Oaxaca, Pedro Vázquez Villalobos, llamó a los sacerdotes de la provincia eclesiástica a acercarse a todos los creyentes y a no despreciar a nadie para poder disfrutar con ellos los encuentros con Dios de cada día.

“En comunión tenemos que vivir, en medio de nuestro pueblo, este es el pueblo al que servimos, al que amamos, al que valoramos, al que respetamos. Estemos con ellos, vivamos con ellos y alegrémonos y suframos con ellos”, agregó.

En la homilía de la misa del Primer Encuentro Pastoral de la Provincia de Antequera-Oaxaca, efectuada en el templo de Nuestra Señora de los Pobres, el pastor religioso sostuvo que los sacerdotes necesitan siempre atender las peticiones de los fieles, especialmente cuando tienen a algún enfermo en casa.

“Cuando usted escuche que alguien le dice ‘necesito, padre, que vaya a mi casa, porque tengo un enfermo, vaya, por el bien del enfermo y por el gozo de la familia. La familia lo busca a usted porque es el ministro de Dios, que perdona en persona de Jesucristo, las miserias y los pecados, porque usted es el único que puede administrar el sacramento de la unción de los enfermos, pidiendo a Dios fortaleza y salud en favor del que está probado en la enfermedad. Y si fueron a buscarlo, es porque esa familia tiene fe, siente la necesidad de la atención de un sacerdote para su ser querido, no se niegue. Vaya a la casa y encuéntrese con el enfermo y que el Señor Jesús haga su obra”, añadió.

Ante los obispos de las diócesis de Tehuantepec, Tuxtepec y Puerto Escondido, Crispín Ojeda Márquez, José Alberto González Juárez y Florencio Armando Colín Cruz, así como de los obispos de las prelaturas de Huautla y Mixe de María Auxiliadora, Antonio Ruíz Urquín y Salvador Murguía Villalobos, respectivamente, expuso que las familias se quedan felices, tranquilas y contentas, cuando el sacerdote va a casa y cuando va al hospital a ejercer ese ministerio en favor de los enfermos.

“No se conformen con decir, año con año o cada tres meses o cada seis meses aquí tenemos una misa con la unción de los enfermos, no se queden así tranquilos, porque el día que hubo esa misa de los enfermos, al que le está pidiendo que vaya no estaba enfermo, hasta ahora está enfermo. Conmuévase y no deje de ir a encontrarse con los enfermos”, anotó.

Además, conminó a los sacerdotes a permitir acercarse y tocarse por los creyentes durante el ejercicio de su ministerio y no negar esos signos de paz y de gozo.

“Recuerde, nuestro pueblo, humilde y sencillo, también toca nuestro manto, lo que traemos de casulla, las personas tocan, sentimos que nos han tocado, toman nuestra casulla. Deje que lo toquen, no impidan tampoco estos signos de fe que tiene nuestro pueblo y no niegue, porque ese pueblo nuestro de fe le dice, ponga su manita en mi cabeza, tóqueme con sus manos, toque mi cabeza, movidos por la fe. Nosotros no tenemos poder, no hacemos milagros, pero nuestra gente busca la bendición divina, busca la sanación y dice ‘toque mi cabeza’”, aseveró.

De esta manera, subrayó que los sacerdotes se podrán contagiar de la fe, de las creencias y de lo visto en ellos por los fieles, sobre todo, como un instrumento de Dios para sanar y bendecir.

“En muchos momentos nos dicen ‘después de que usted tocó mi cabeza, sentí mucha paz, me animé en la vida. Gracias, gracias padre por eso’. No hay que negarlo, hay que hacerlo con alegría, con gozo, con mucha piedad, con mucho respeto y dándole gracias a Dios. Cuántas cosas hace Dios a través de nosotros, sus ministros”, afirmó.

Vázquez Villalobos también exhortó a los sacerdotes a llevar sanación, alegría, gozo y no despreciar a nadie, para disfrutar con ellos los encuentros con Dios.

“En comunión tenemos que vivir, en medio de nuestro pueblo, este es el pueblo al que servimos, al que amamos, al que valoramos, al que respetamos. Estemos con ellos, vivamos con ellos y alegrémonos y suframos con ellos. Dios nos ayude a todos, para que Dios siga siendo glorificado por lo que hacemos, no para que nos den gloria a nosotros, no para que nos aplaudan, no para que nos pongan en pedestales, sino para que Dios sea glorificado, porque la gloria es para Dios y nosotros somos servidores de Dios y servidores de nuestros hermanos”, finalizó.

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