Solamente el amor de Dios puede hacer nuevas todas las cosas, la vida y el tiempo, y no solo las buenas intenciones y propósitos de año nuevo, afirmó el obispo de la Prelatura Mixe de María Auxiliadora, Salvador Murguía Villalobos.
En una reflexión por el inicio del 2026, el mitrado aseveró que los católicos necesitan dejarse sorprender y reconocer las bondades hechas por Dios con ellos y con sus familiares.
“Y seguirá siendo bueno con nosotros en este 2026, por una sola razón, porque nos ama. Él renovará tus proyectos, tu vida y tus propósitos. Déjate sorprender de Dios”, añadió.
Además, subrayó que el inicio del año, la iglesia lo dedica a la memoria de la santísima Virgen María, como madre de Dios, porque con María se inaugura la vida e inicia la revolución de la ternura, inaugurada ya por su hijo Jesús con su nacimiento.
“Todos estamos convencidos que donde hay una madre, existe la ternura. Ella tiene esa mirada que nos enseña y educa a aprender y cuidar la vida de la misma manera y con la misma ternura con la que ella la ha cuidado en su hijo Jesús, sembrando esperanza, sembrando pertenencia, sembrando fraternidad”, agregó.
Destacó que la presencia formadora de una mamá resulta ser la mejor maestra y pedagoga de la vida, porque enseña a los hijos, corrige y orienta.
“Desde pequeños, los hijos van aprendiendo, imitando y fortaleciendo, modelos de conducta, de comportamiento, de vida, hábitos, habilidades y convicciones personales”, anotó.
El religioso resaltó que las madres forman la conciencia cristiana de los niños y enseñan en forma espontánea a vivir en relación con Dios, ayudan aprender de memoria juegos, frases y oraciones para toda la vida.
“Todo eso forman parte de un gran equipaje cultural y religioso de cada persona”, señaló.
