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Salario mínimo pulverizado por incrementos de inicio de año

pollo
Foto(s): Cortesía
Citlalli López Velázquez

Los incrementos de inicio de año pulverizaron el salario mínimo. Colocar alimentos en la mesa se ha vuelto una labor cada vez más difícil.

Con el encarecimiento del pollo, así como algunas frutas y verduras, los 280 pesos apenas alcanzan para el alimento del día.

Ir al mercado es para la familia Ortiz una labor minuciosa, pues hay que elegir bien los productos a adquirir.

El gasto debe estirarse al máximo, pues después de las fiestas de fin de año y Año Nuevo, los costos de la carne de pollo, por ejemplo, se encuentran en una escalada constante. En la última semana tuvo un incremento de diez pesos el kilogramo.

Reina, propietaria del puesto “Frutas y Verduras Reina” ubicado en el interior del mercado de la colonia La Cascada, explica que como intermediarios tampoco ha sido fácil llevar al público productos a bajo costo; sin embargo, siempre buscan adaptarse a los bolsillos de la población a la que ofrecen sus ventas.

Para saber para qué alcanza con 280 pesos, Reina sugirió una lista de compras basada en los siguientes productos que ella vende: diez pesos de tomate, un aguacate, tres cebollas chicas, tres papas chicas, una bolsa de nopalitos, un cuarto de ejote, una lechuga, cinco limones, cinco naranjas, dos manzanas, un melón chico, medio kilo de mandarina, un pedazo de sandía, dos jícamas chicas, así como algo de cilantro y perejil.

Otros productos como el queso y el quesillo, que forman parte de la dieta diaria de las familias en Oaxaca, son más difíciles de adquirir. Actualmente el kilogramo de quesillo tiene un costo de 176 pesos, mientras que un queso fresco, dependiendo del tamaño, puede alcanzar un costo de 110 pesos. Si se compran tortillas a mano, se debe desembolsar al menos 20 pesos por 12 piezas.

La economista y catedrática de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UABJO), Ana Luz Ramos Soto, señaló que, de acuerdo con analistas, la canasta básica ha tenido un aumento del 58 por ciento contra un 67 por ciento del salario mínimo, lo que quiere decir que tiene una ventaja del 9 por ciento.

Sin embargo, si se suman otros gastos como lo relativo a transporte y salud, el incremento salarial queda pulverizado. “Vemos que en las instituciones no hay medicamentos para que la ciudadanía pueda abastecerse, entonces las personas tienen que comprar sus medicamentos y desembolsar dos mil o tres mil pesos porque son para la atención de enfermedades crónico degenerativas como es la hipertensión y diabetes”, expuso.

La gente tiene que escoger entre comer y comprar medicinas. “Antes decíamos el salario mínimo va por las escaleras y la inflación va por el elevador. Ahora podemos decir que va a la par, pero vienen otros factores externos que influyen para el incremento de los productos como el alza de la gasolina”, explicó.

Ramos Soto señaló que para enfrentar estas dificultades se debe hacer un cambio de hábitos, por ejemplo, identificar cuándo es una necesidad básica y cuándo es un satisfactor.

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