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Calor y lluvias, combinación que dispara el dengue: 8 casos acumulados en 2026

Imagen representativa del mosquito Aedes aegypti, transmisor del dengue, ilustrando el riesgo de propagación debido a la combinación de calor y lluvias.
Foto(s): Emilio Morales Pacheco
Giovanna Martínez

El dengue continúa siendo una de las enfermedades transmitidas por vector con mayor impacto en México, especialmente durante la temporada de lluvias y altas temperaturas.

Esta enfermedad viral es transmitida por el mosquito Aedes aegypti, que se reproduce principalmente en recipientes con agua estancada dentro y alrededor de los hogares.

La acumulación de agua en cubetas, tinacos destapados, llantas, macetas, botellas y cualquier objeto que pueda almacenar líquido se convierte en el principal foco de propagación.

De acuerdo con información de los Servicios de Salud de Oaxaca (SSO), al corte de la semana epidemiológica número seis de 2026, la dependencia informó que se han confirmado tres casos nuevos de dengue, ubicados en los municipios de San Juan Bautista Tuxtepec, San Juan Guichicovi y San Andrés Huayápam.

Con estos, suman ocho contagios acumulados en la entidad. De acuerdo con su clasificación clínica, uno corresponde a Dengue No Grave (DNG), cinco a Dengue con Signos de Alarma (DCSA) y dos a Dengue Grave (DG).

Por Jurisdicción Sanitaria, San Juan Bautista Tuxtepec contabiliza cinco casos; Valles Centrales, Istmo y Mixteca, uno cada uno. Por sexo, cuatro corresponden a mujeres y cuatro a hombres.

Las condiciones que más favorecen la expansión del dengue son el calor intenso, la humedad y la falta de saneamiento básico.

El calor permite que los huevos eclosionen más rápido y que las larvas se desarrollen en menos tiempo hasta convertirse en mosquitos adultos. Además, el virus del dengue también se replica con mayor rapidez dentro del mosquito cuando el clima es cálido, lo que incrementa la probabilidad de transmisión al ser humano.

En zonas donde no se realiza la limpieza constante de patios y azoteas, o donde el suministro irregular de agua obliga a almacenarla sin las debidas medidas de protección, el riesgo aumenta considerablemente.

Asimismo, el crecimiento urbano desordenado y la acumulación de basura contribuyen a la proliferación del mosquito transmisor.

Entre los síntomas más comunes del dengue se encuentran fiebre alta repentina, dolor intenso de cabeza, dolor detrás de los ojos, molestias musculares y articulares —conocido como “fiebre quebrantahuesos”—, náuseas, vómito y erupciones en la piel.

En algunos casos pueden presentarse signos de alarma como dolor abdominal intenso, sangrado de encías o nariz, vómito persistente y somnolencia, lo que puede indicar una forma grave de la enfermedad que requiere atención médica inmediata.

Las autoridades de salud recomiendan que, ante la presencia de fiebre acompañada de estos síntomas, la población evite la automedicación, especialmente con antiinflamatorios como ibuprofeno o aspirina, ya que pueden aumentar el riesgo de hemorragias.

Lo más importante es acudir a un centro de salud para recibir valoración médica y mantenerse bien hidratado. La detección oportuna y la eliminación de criaderos en casa siguen siendo las principales herramientas para frenar la propagación del dengue y proteger a las comunidades.

Por ello, las autoridades hacen un llamado a la ciudadanía a continuar con acciones que reduzcan la proliferación del mosquito transmisor del dengue, zika y chikungunya, como cubrir, voltear o eliminar recipientes que acumulen agua limpia, ya que pueden servir como criaderos del vector.

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