CIUDAD DE MÉXICO.- En la primera mitad del año, la incidencia de robo al autotransporte de carga registró un incremento de 40 por ciento, al pasar de 474 casos en la primera mitad del 2015 a 663 en el mismo lapso del 2016, alertó la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (Canacar), con datos del Sistema Nacional de Seguridad Pública.
Con base en denuncias presentadas ante el Ministerio Público, el Sistema Nacional de Seguridad Pública tiene identificados a Tlaxcala, Puebla y Oaxaca como los estados con mayor incidencia, pues por sí solos concentran 613 de los 663 casos.
Esto ha provocado pérdidas de por lo menos 663 millones de pesos, sin contar la carga, explicaron Rogelio Montemayor y Refugio Muñoz, presidente y presidente ejecutivo del organismo empresarial, respectivamente.
Cada tractocamión y su caja tienen un precio promedio de 2 millones de pesos y de los que son hurtados sólo la mitad regresan a sus dueños, no sin antes pasar por un peritaje que puede extenderse hasta 30 días.
"Batallamos más nosotros para que nos entreguen un camión que haya sido recuperado que los delincuentes en salir cuando son detenidos", dijo Muñoz.
De hecho, criticó que el robo al autotransporte todavía esté tipificado como un delito del fuero común, en vez de federal.
La carga no está incluida en las pérdidas que reportan los transportistas, debido a que son los dueños de la carga los encargados de contratar los seguros para su protección.
Otra de las consecuencias es el encarecimiento de los seguros, pues mientras hace unos años era común pagar 40 mil pesos por uno de cobertura amplia, la prima más común hoy en día ronda los 80 mil pesos, es decir, 7 por ciento del costo total de una unidad, detalló Muñoz.
La participación de la seguridad en los costos operativos de las empresas es ahora de aproximadamente de entre 6 y 7 por ciento, cuando en el pasado era de 4 por ciento.
Sin embargo, Montemayor Morineau dijo que hay algunas empresas que gastan incluso más, para llegar a 12 por ciento de sus costos operativos, o que incluso deciden no operar durante la noche para evitar riesgos, lo que trae como consecuencia una menor eficiencia y menos ingresos.
Gabriel Gámez, vicepresidente de la Comisión de Seguridad de Canacar, explicó que hay varios modos de operar para el robo.
Uno consiste en que camionetas con hombres armados a bordo persiguen a los tractocamiones apuntándoles hasta que los obligan a orillarse. Una vez ahí, secuestran a los conductores e inhiben la señal del localizador.
Actualmente, admitió, no hay ningún dispositivo inmune a sus inhibidores de señal, de modo que cuando los propietarios de la unidad finalmente notan que ha sido desviada ya es demasiado tarde.
Otra consiste en atacar a los conductores cuando éstos se detienen al baño, a comer o cualquier otra actividad.
Esta situación ha provocado dificultades para que las empresas atraigan a nuevos operadores, y desde hace varios años existe un déficit que para mediados de 2013 era de 80 mil.
