“Estuve al borde de la muerte, pero Dios es grande y me dejó seguir en este mundo”, platica Guillermo Alfonso Cruz Soriano, amante del atletismo.
Ganador de su categoría en el medio maratón Acreimex, asegura que tiene cosas por hacer en la tierra y por eso “sigo dando lata, no me tocaba”.
En charla con Xtremo-NOTICIAS, Voz e Imagen de Oaxaca, Cruz Soriano explica los trances críticos que ha sufrido en sus 56 años de vida y que han puesto a prueba su fortaleza para seguir viviendo.
Hace cuatro meses sufrió los estragos del COVID-19, además de que hace 27 años estuvo al borde de la muerte al sufrir un atropellamiento que lo dejó varios días en coma.
El ahora amante del deporte, ya jubilado, está agradecido de la vida ya que gracias al deporte hoy se encuentra escribiendo historias en cada competencia en la que participa, y donde además ha ganado infinidad de medallas y reconocimientos.
Volviendo las páginas de sus recuerdos relata: “Fue un 11 de noviembre pero del año 1993 estuve al borde de la muerte, después de haber sufrido el atropellamiento de un automóvil, quedando con discapacidad neuromotriz y auditiva bilateral por secuelas de traumatismo craneoencefálico.
“Permanecí 84 horas en estado de coma, por fractura del sexto par craneal, con alteración en el equilibrio, coordinación y visión, además de pérdida auditiva total de mi oído derecho, pérdida de 42 decibeles de audición de mi oído izquierdo, así como el haber sufrido el desprendimiento de tres costillas del esternón y fractura de clavícula y vértigos frecuentes”, rememora.
El diagnóstico de los médicos era frío, al escuchar que ya no se iba a recuperar, por que con estas fracturas solo sobrevivía uno de 1 entre 10 millones de personas, por lo que no le daban muchas esperanzas.
“Ese diagnóstico por supuesto que no lo creí y me comprometí con Dios, que si me daba permiso recuperarme volvería a correr en su representación, y así lo he cumplido.
“Soy muy agradecido, y hoy doy testimonio de la grandeza y poder de Dios, yo lo veo a mi manera, y no quiero inculcarle nada a la gente, solo decirle que estoy agradecido con Dios, con mis familiares quienes estuvieron al tanto en todo momento cuando los necesité.
“También agradezco a los que me han discriminado, porque creo que solo es una muestra que cuando uno brilla otros te quieren opacar, y qué mejor verlo del otro lado donde todo ello te hace ser más grande todavía”, expresa el atleta oaxaqueño.
Hoy, recalca que Dios le dio el permiso para seguir entre los vivos, tan es así que en el mes de Julio sufrió los estragos de la pandemia al contagiarse de coronavirus COVID-19, del cual también salió bien librado.
En cuanto a lo deportivo, señala que al deporte le debe mucho y la disciplina a la que se ha sometido, pues ello le ha llevado a lograr las metas que se ha propuesto, como el haber ganado el medio maratón Acreimex 2018 en su categoría, al cronometras una hora 30 minutos 27 segundos.
Para finalizar, Guillermo dijo que no se cansará de aprender otras actividades, entre ellas aprender a tocar el acordeón.
