Las palabras van y vienen a diario, a veces espontáneamente, en otras pensamos para expresarlas. Se ha escrito mucho al respecto de ellas; sobre sus orígenes, el simbolismo que tienen, su valor en cada cultura, etcétera. Es inimaginable la fuerza, alcance o sentido que lleva lo que cada quien expresa. El diccionario de la Lengua Española define la palabra como la “unidad lingüística, dotada generalmente de significado, que se separa de las demás mediante pausas potenciales en la pronunciación y blancos en la escritura”.
Palabras y vivencias
Me fui dando cuenta de esta importancia cuando hace años, una chica me comentó que no le gustaba la nombraran en diminutivo porque se sentía apocada; no alcancé a comprender en ese momento el verdadero motivo de su sentir. Aunque el significado de "apocada" no lo sabía, pude deducirlo por el contexto de la conversación; sin embargo, más tarde acudí al diccionario y traté de entenderla. Le comenté que un diminutivo no siempre lleva la intención despectiva, sino también puede ser una expresión de estima o cariño.
También he notado que algunas personas prefieren llamar por teléfono que escribir mensajes. Anteponen lo más posible la conversación, refieren que les permite mejor comprensión. Al mensajear se han percatado que hay lugar a interpretaciones diversas, incluso al mal entendido en lo escrito. Lo que el emisor quiere decir, incluso hacer sentir, no llega tal cual a la persona que se le dirige.
Los malos entendidos, lo imposible de comunicar
Muchas personas llegan a tener discordias o hasta deteriorar la relación con sus padres, hermanos o pareja como resultado de la distorsión al decir lo que piensan y es que al tener toda palabra diferentes acepciones, parece ser que cobran sentido al articularse con otras; por ello, cuando se reciben los enunciados, cada quien le da el significado diferente y llegar a comprender con precisión o de manera clara a la otra persona, suele ser complejo. Cada quien interpreta, dependiendo de sus experiencias con dichas palabras.
Los humanos vamos estructurando nuestro pensamiento desde que nacemos, de lo percibido con los sentidos como lo que vemos, leemos, oímos o cuando algunos de los sentidos no están desarrollados, se potencializan el tacto u olfato como transmisores de lenguaje. Al estar hechos de un torbellino de palabras grabadas día con día que propician emociones y afectos, habrá que plantear si existe la posibilidad de aproximarse para poder advertir su trascendencia inmediata o posterior, ya que con frecuencia no medimos el impacto, ni las dimensiones que conllevan al momento de hablar, enviar mensajes o en viceversa, cuando somos los receptores.
Invitación
No te pierdas el primer conversatorio organizado por las psicoanalistas del INEIP, Paradojas de la libertad sexual de las mujeres en la actualidad, el miércoles 25 de noviembre a las cinco de la tarde, por Facebook Live en la página del instituto.
¿Quieres saber más? Pide informes y ¡Hazte escuchar por un psicoanalista del INEIP A.C.!
Síguenos en Facebook: Instituto de Estudios e Investigación Psicoanalítica A.C.-INEIP o llámanos al 951 244 70 06 / 951 285 39 21.
