Aunque las verduras son indispensables para la alimentación de los oaxaqueños, de acuerdo con Antonio Valencia Raymundo, agricultor de San Antonino Castillo Velasco, las ventas disminuyeron un 30 por ciento durante la pandemia por la COVID-19.
Relató que para ellos era común vender en el Mercado de Abasto en la capital oaxaqueña; no obstante, debido a que muchas personas dejaron de asistir a esta plaza comercial, las ventas disminuyeron y tuvieron que buscar otros lugares alternos.
“La mercancía ya no se vendió igual, aunque la enfermedad no nos afectó mucho porque estuvimos aislados y en el campo es diferente, sí afectó en las ventas”, lamentó.
Don Antonio detalló que él siembra col, perejil, lechuga, coliflor y cebollines, cuya siembra disminuyó, así como el precio, ya que pocas personas le compraban, a pesar de ser productos indispensables.
Compartió que consiguió algunos clientes en el Istmo de Tehuantepec y en los distintos puertos de la capital ya que muchas personas de su comunidad iban para esos lugares y “les decíamos que aquí entregábamos y ya lo llevaban”.
Asimismo, otros puntos de venta fueron el mercaco de Ocotlán y el mismo de San Antonino Castillo Velasco, por lo que con estos puntos pudo tener ganancias “aunque sea para comer”.
Admitió que las ventas aún no han vuelto a ser las mismas que antes del comienzo del confinamiento para evitar los contagios por COVID-19, pero señaló que ha mejorado un poco más que durante el mes de abril y junio.
Regala cosecha de flores
Don Antonio señaló que en este municipio también siembran rosas; sin embargo, al no ser un producto de primera necesidad, las ventas cayeron, por lo que, en la mayoría de los casos, tuvieron que regalarla.
“Mucha gente empezó a regalar su flor. La sacaba a la puerta de su casa y ahí la dejaban para que la agarrara quien quisiera”, lamentó.
Detalló que muchas personas no cortaron sus rosas, pero lo adecuado es cortarlas porque si no, dañan a las matas y deben fumigar para que no les pase nada.
“Si no se corta, se abandona. Se echa a perder el sembradío”, advirtió.
En cuanto a las flores de Cresta de Gallo, el agricultor señaló que sólo un 40 por ciento de las personas que están acostumbradas a sembrarla, lo hizo este año, pues al no abrir los panteones ni permitir que se realicen las fiestas de Día de Muertos, tienen miedo de no recuperar su inversión.
“Nosotros todos los años sembramos cuatro parcelas, pero este año sólo fue una, lo bueno que aprovechamos para utilizar esos espacios para verduras”, resaltó.
