Pasar al contenido principal

Eres lo que creas: La amistad

Foto(s): Cortesía
Redacción

“Lo que es ha sido y será”, este un aforismo que nos habla de los valores atemporales; sin embargo en las circunstancias cotidianas a través de los años la vida pasa, los amigos, el tiempo pasa y a su paso somos otros, somos la historia de los hechos que vivimos, lo que ha transcurrido a través de nuestra experiencia, el recuerdo ensoñador de lo que fue y hoy ya no es, el romanticismo nos lleva al recuerdo del pasado, más como decía Bécquer…sobre sus oscuras golondrinas… ¡esas no volverán! 


Pasa que nos hemos encontrado después de casi cuatro décadas  a viejos amigos, sí, de aquel maravilloso tiempo de la adolescencia, las anécdotas y aventuras surgen en nuestra charla de manera espontánea, las risas y expresiones de gozo son inevitables, valiosas, divertidas, enriquecedoras, ya lo decía el abuelo “no sólo de pan vive el hombre, también de recuerdos”. 


Lo traigo a colación porque habrá alguna parte de la personalidad actual de nuestros compañeros y amigos que ya no resuene con nuestra forma de pensar, de ser, de hacer, probablemente diferimos respecto a concepciones sobre la vida, sobre el comportamiento humano, las preferencias deportivas, la ideología política, la religión, el dinero, el status, las profesiones, etc,; eso podría enfriar el actual reencuentro y la situación podría tornarse hosca, beligerante o indiferente; sin embargo y pensándolo bien, el motivo por lo cual nos volvemos a reunir, resulta en una experiencia altamente gratificante, por el valor de la amistad. 


 Un buen divino 


La amistad ese valor tan extraordinario desde siempre y que se mantiene como una piedra angular de las relaciones humanas, ese bien tan preciado; ya decía Platón, “en el camino de la amistad, no debemos dejar crecer la hierba”.


En la filosofía Estoica, Pitagórica, etc., se exaltaba la amistad como un bien divino.


Dice Alberto Cortez, “Cuando un amigo se va queda un espacio vacío, que no lo puede llenar la llegada de otro amigo”.


No deberíamos perder de vista el fin que nos reúne: la amistad. Resulta entonces una interesante experiencia, vernos en nuestra flexibilidad para rescatar lo más valioso de las personas y tolerar a nuestros ojos “las pequeñas protuberancias de nuestra añeja pero permanente amistad”; el orgullo en ocasiones no es más que una evidencia de nuestros temores, prejuicios y exacerbación de “ver la paja en el ojo ajeno”


Así que me propongo y les propongo, superemos las barreras que nos separan y tendamos los puentes de los valores que nos reúnen, en este caso un valor excepcional la amistad.

Noticias ¡Cerca de ti!

Conoce los servicios publicitarios que impulsarán tu marca a otro nivel.