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Veinte atardeceres

Foto(s): Cortesía
Redacción

Las mujeres salieron cuando la luna y el sol se disputaban el cielo, los rostros resplandecían, unas llevaban canastos, otras, amplios rebozos que les servirían para juntar la flor de cempasúchil.


Caminaron hacia los campos que esperaban por ellas; dorados, iluminados, como un gran tapete. El machete en el aire caía impetuoso, para cortar los tallos. Los primeros rayos daban vida a las flores muertas.


Emiliana les pidió que tomaran un descanso y dijo:


-En tiempos antiguos  existió una mujer muy bella llamada Xóchitl, tan bella que al verla, Tonatiuh,  dios del sol, quedó prendado; el astro se animó a adquirir forma humana para abordarla.  Se vistió como un hombre, se puso un sombrero,  logró acercarse a Xóchitl para enamorarla. Cada día la invitaba a mirar el atardecer, así pasaron veinte atardeceres, ambos se entristecían un poco al tener que despedirse cuando amanecía.


Para Xóchitl, esto era un misterio, así que movida por la curiosidad, decidió un día, seguir a su amado. Al llegar a la colina, el Sol se quitó el disfraz de hombre y sus rayos salieron por todas direcciones; el resplandor cegó a Xóchitl, quien se despeñó en un barranco y murió. Al caer la tarde, Tonatiuh se atavió como de costumbre para ver a su amada, la buscó hasta que la encontró sin vida en el fondo de la cañada; no pudo con su dolor, una lágrima cayó sobre el rostro exánime, le acarició con sus rayos; en ese momento, Xóchitl se transformó en una hermosa flor de pétalos amarillos y anaranjados cuyo  intenso aroma es el que podemos apreciar aquí, frente a nuestros ojos esta mañana, dijo Emiliana, quien respiró profundamente como si en esa inhalación absorbiera todo el olor de la llamada "flor de muerto". Las mujeres volvieron a la faena con una sensación diferente, una que otra se negó a seguir cortando flores.


El regreso de las mujeres al pueblo fue acompañado por los últimos rayos; las flores de cempasúchil, ya sin vida, se dejaban acariciar por el astro rey.


Cempasúchil es una palabra de origen náhuatl que significa veinte flor o flor de veinte pétalos.


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