SAN PEDRO POCHUTLA, Oaxaca.- Al imborrable dolor y la pena que se ha extendido entre familiares, amigos y conocidos de Jovani Ramírez Carbajal, joven profesionista de Jamiltepec que fue encontrado muerto luego de varios días de estar desaparecido, ahora se suma un nuevo sentimiento mezcla de indignación y coraje que se traduce en la exigencia de que autoridades esclarezcan con prontitud y severidad el asesinato de quien en vida era una persona trabajadora, sana y con sueños aún por cumplir.
Luego de que se conoció sobre la desaparición del joven odontólogo de 33 años, ocurrida el pasado 31 de agosto, quien fue visto por última vez cuando salía de cumplir su jornada laboral dentro del Hospital Rural 35 del IMSS en Jamiltepec, y el posterior hallazgo -5 de septiembre- del cuerpo con signos de violencia y tortura, las personas que rodeaban a Jovani y pobladores de la localidad transformaron su incertidumbre en una desbordante ola de rabia que les hace levantar la voz para detener la inseguridad que carcome a un pueblo entero.
“¡Queremos seguridad para nuestros hijos!”
“Después de tantos asesinatos que ha habido en Jamiltepec, (el de mi hijo) no quiero que sea un caso más, que quede en la impunidad. Quiero que se investigue, que las autoridades hagan algo, que vean qué es lo que está pasando, quiénes son los que están haciendo tantas cosas. Queremos seguridad para nuestros hijos, no podemos salir libremente a la calle pensando que en cualquier momento levanten a otra persona o le hagan daño. Necesitamos que pare la ola de violencia”, expresa todavía con el dolor contenido María Vitelia Carbajal Hernández, madre de Jovani.
El hartazgo que muestran familiares y habitantes de Jamiltepec no es gratuito; en los últimos meses se han registrado una serie de asesinatos y hechos violentos que mantienen en vilo a buena parte de la población. Uno tras otro se suscitan los hechos sangrientos y a decir de María Vitelia, “todos los casos han quedado en la impunidad y desafortunadamente en el abandono”.
Crece el repudio por el asesinato
Pero la muerte de Jovani no solo engrosó los números rojos de la Costa, sino que abrió una herida más profunda en el ya corroído tejido social de Jamiltepec, pues si hasta hace poco se generaban dudas, o al menos eso han hecho creer las autoridades investigadoras, sobre las presuntas actividades delictivas de las personas que han tenido finales trágicos en la localidad, el asesinato del profesionista desencadenó una honda preocupación sobre la vulnerabilidad en la que se encuentran los habitantes.
La indignación desatada por el asesinato de Jovani también se ha traducido en una serie de reacciones en redes sociales de amigos, compañeros de trabajo y familiares, quienes a través de diversas postales e imágenes muestran su repudio por la pérdida, pero también expresan su solidaridad y demanda de justicia para dar con los responsables del fatídico hecho.
Convocan a marcha
Como parte de ello, este 12 de septiembre, los dolientes convocaron a una marcha pacífica con la que exigirán mayor seguridad para el pueblo y el esclarecimiento del homicidio de Jovani, demanda que permea y sumará a buena parte de habitantes de Jamiltepec, quienes ya en el sepelio se desplegaron por cientos como un acto de empatía con la familia.
María señala que Jovani no recibió amenazas de muerte, ni tenía problemas con algún particular y su desaparición no estaría vinculada con un secuestro, pues no hubo solicitud de rescate durante la desaparición. “Él era un joven normal, trabajaba en el IMSS un turno y por las tardes atendía en su consultorio particular, le gustaba bailar y tenía muchos amigos”, refiere la madre.
La huella del miedo a la impunidad
Luego del levantamiento del cuerpo, personal de la Vicefiscalía de la Costa inició con las indagatorias para dar con el o los responsables del asesinato, pero ello, señala la madre, no nos garantiza que el caso no vaya a ser abandonado como ha sucedido con el resto de los que han sucedido antes que el de mi hijo.
La muerte de mi hijo, señala María, me cambió la vida, “queda uno consternado, queda uno con ese miedo; ahora todos corremos peligro de que algo nos vaya a pasar, por eso queremos seguridad y ya no más asesinatos”.
