Librerías de segunda mano de la capital oaxaqueña tuvieron que cerrar sus puertas durante cinco meses, incluso en algunos casos hasta entregaron los locales que habían rentado por años y aunque comenzaron a vender por redes sociales; las ventas no han sido las esperadas.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) la venta de libros se desplomó 63 por ciento, en comparación con el segundo trimestre de 2019, debido a que las librerías no fueron consideradas actividad esencial, por lo que estuvieron cerradas 90 días.
El encargado de una librería de la capital, quien prefirió no dar su nombre, compartió que tuvo que cerrar las puertas de su local desde los primeros días de abril y aunque intentó vender por internet, no es lo mismo ya que no puede haber la misma interacción, pues en ocasiones hacía intercambios de libros.
Admitió que antes de la contingencia sanitaria por la COVID-19, las ventas tampoco eran las mejores ya que pocos oaxaqueños están interesados en la lectura.
“Algunos vienen buscando libros para la universidad o quieren libros nuevos, en ocasiones si los encuentran porque mucha gente se deshace de los libros de medicina que son caros, pero aquí los encuentran más baratos”, mencionó.
Lamentó que después de unos meses tuvo que entregar el local en el que había estado por algunos años, por lo que necesitaba vender los libros para hacer menos pesada la mudanza.
Dejan de leer
El comerciante confesó que en ocasiones piensa en ya no continuar con la venta de libros ya que las ganancias en ocasiones no son las esperadas, además de que no hay muchos clientes en la capital interesados en los libros de segunda mano.
“Ahorita está mucho la venta por internet, el servicio a domicilio, pero tampoco ha sido la mejor opción para nosotros. Ya no podemos costear las rentas y algunos cierran como el caso de una famosa librería en la Ciudad de México”, recordó.
De acuerdo con los resultados del Módulo sobre Lectura (Molec) 2020 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) indican que del 2016 a la fecha, el número de lectores se redujo del 80.8% al 72.4%, es decir casi 10 puntos porcentuales.
Además de que entre abril y junio de este año, a nivel nacional se vendieron poco más de 3 millones de libros, es decir 5.1 millones de unidades menos que en el mismo trimestre del año anterior.
