Pasar al contenido principal

El Lector Furtivo: Blanco

Foto(s): Cortesía
Redacción

Octavio Paz (1914- 1998) fue siempre una figura polémica. A los 16 años escribió un ensayo titulado “Ética del artista” en la que expone su rechazo a la noción del “arte puro”. Simpatizante del vasconcelismo, entra después en contacto con el grupo de Los Contemporáneos, que lo acoge como un joven talento de la poesía, pero que al mismo tiempo cuestiona sus ideas políticas inclinadas hacia la izquierda.


Socialismo y anarquismo dan forma a sus inquietudes, mismas que no duda en llevar a la acción: funda una escuela secundaria en Yucatán como parte de las misiones culturales del General Lázaro Cárdenas y, de la mano de su joven y genial esposa, Elena Garro, asiste al Congreso Antifascista en España (1937). Al final de los sinsabores que le deja esta experiencia -me refiero al congreso-, abandona la izquierda militante y regresa a México para fundar la revista Taller (1938-1941), en la que participan, entre otros, Rafael Solana, Andrés Henestrosa y Efraín Huerta, pero al mismo tiempo de todas estas peripecias se gesta en él una voz poética que a la postre sería una de las más importantes e influyentes del país. Libertad bajo palabra, Piedra de sol y La estación violenta se encuentran entre sus títulos más celebrados.


Paz tuvo una fecunda carrera diplomática que le permitió conocer distintos lugares: París, Japón y la India, lugar que fue clave para acercar al poeta a las tradiciones poéticas orientales, mismas que rindieron frutos sobresalientes como el poema Blanco (1967).


Blanco fue impreso originalmente en forma plegable con letras en tintas negra y roja. Esta disposición propiciaba distintas lecturas, mismas que eran sugeridas por el autor a manera de indicaciones. Blanco es considerado por muchos como una obra fundamental de la poesía mexicana.


Si bien existen muchos antecedentes que podemos relacionar con Blanco -John Cage, Pound, Joyce, Mallarmé y otros menos mediatos como Góngora-, poca justicia se le haría al poema al considerarlo una imitación o derivación de ellos.


La académica cubana Graciela Palau de Nemes dice: “El poema Blanco de Octavio Paz es una obra compleja, porque el mundo moderno lo es”. Eduardo Lizalde lo considera un poema “Traumático y grandioso como los más grandes y novedosos poemas de la historia de la literatura española y mundial del siglo XX”. Adolfo Castañón lo compara a un “santuario, un templo erigido en varios niveles” y pondera el diálogo que este propicia entre las tradiciones oriental y occidental.


En 2011, el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes lanzó, a manera de homenaje, una aplicación que permite acceder a una versión digital del poema, misma que se complementa con una biblioteca que nos permite revisar varios estudios críticos, una versión facsimilar de Un tiro de dados de Mallarmé y hasta indicaciones para la escenificación del poema; así como contenido multimedia con comentarios, obra gráfica y piezas musicales relacionadas. Esta aplicación fue galardonada con el premio Startup Awards México en la categoría Mejor Diseño. Es gratuita y muy fácil de encontrar con el buscador de su preferencia.

Noticias ¡Cerca de ti!

Conoce los servicios publicitarios que impulsarán tu marca a otro nivel.