La pandemia parece imbatible, día a día los casos aumentan, cada vez escuchamos más casos de conocidos, la curva de acumulados asciende y en medio de esta complicada situación, se toma la decisión de volver a clases, poniendo el lunes 24 de agosto como fecha seleccionada para el retorno educativo. Para poder realizar su proyecto, se firmó un acuerdo con diversas cadenas de radio, televisión y contenidos digitales para que sea, a través de ellas, como se pueda dar continuidad al modelo educativo planteado en esta ocasión.
Oaxaca está fuera de posibilidades de cumplir con los requisitos del programa federal de regreso a clases. En nuestro estado existen comunidades que todavía carecen de energía eléctrica (o esta es deficiente), en donde la televisión (si existe) está centralizada por canales de música grupera, películas donde el narcotráfico es ley y donde el acceso a internet es todavía una posibilidad muy remota, además de un lujo. Pero siendo honestos, en Oaxaca nunca han existido condiciones idóneas para el desarrollo de la actividad del docente, las carencias son palpables en zonas de alta marginación con instalaciones educativas precarias, en especial en las zonas rurales del estado.
Ante este proceso de “regreso” a la nueva normalidad, las instituciones normalistas y pedagógicas deberán adecuar todos sus planes y modelos de estudios para continuar con sus actividades docentes y poder hacer frente a la nueva situación pedagógica propuesta por la Federación. Esto conlleva una evolución en propuestas y modelos educativos, para lo cual se requiere de preparación, estudio, análisis, capacitación, entre otros factores, que en conjunto lograrían iluminar el camino para la adecuación de un nuevo modelo de sistema educativo (¿la tan anhelada reforma educativa?).
Además, en este proceso evolutivo social, los vicios que ya traen consigo las instituciones se podrán de manifiesto, ¿cómo serán ahora las marchas, bloqueos y campamentos, no solamente de normalistas, sino de todos aquellos que diariamente hacen de Oaxaca un campo de protesta social?, ¿Qué nuevos modelos revolucionarios traerá esta nueva normalidad? La realidad es cambiante y es necesario acoplarse a las situaciones y épocas que nos tocaron vivir. ¡Renovarse o Morir!
Es cierto que en Oaxaca, desde tiempo inmemorial, las manifestaciones magisteriales anuales de protesta de mayo-junio formaban parte ya del modo de vida de la ciudad; dichas actividades se daban en condiciones que ahora son considerabas como insalubres y posibles foco de contagio del coronavirus: campamentos, marchas, mítines, bloqueos, etcétera, todo ello implica una alta aglomeración de personas gritando, un hermoso caldo de cultivo para el virus.
Es en parte gracias a dichas manifestaciones sociales que en la actualidad, para la sociedad oaxaqueña, la labor del docente se encuentra muy desgastada y es poco apreciada o despreciada en su totalidad, cosa contraria a como ocurría hace varios años. Durante la primera mitad del siglo pasado, terminar la carrera de maestro rural significaba un logro personal, profesional y familiar, además de representar un empleo seguro al concluir tu educación; eso sí, los jóvenes profesores eran enviados a los confines territoriales, alejados de su zona de origen, cuando quizá, el sueño del recién egresado consistía en regresar a enseñar a su comunidad.
