Las mujeres deben tratar de hacer las cosas tal como los hombres lo han hecho. Y cuando fallen, su fracaso no debe ser sino un reto para otras.
Amelia Earhart
En la historia de la humanidad han existido mujeres que nos atraviesan el corazón; otras que además nacieron para surcar los cielos, una de ellas, Amelia Mary Earhart. Nació el 24 de julio de 1898 en Atchison, Kansas, Estados Unidos, el 2 de julio de 1937 desapareció en el Océano Pacífico al realizar, el segundo intento de cruzar el globo terrestre sobre la línea ecuatorial.
Amelia vivió parte de su infancia con sus abuelos paternos, pues consideraban que su padre no podría brindar a su familia una vida holgada; de esta manera, la pequeña disfrutó una vida de comodidades; mostró vivacidad, inquietud y audacia. Gustaba de realizar actividades atribuidas que en aquella época exclusiva a los chicos; escalar árboles, deslizarse en trineo y disparar a pequeños roedores con su rifle eran sus pasatiempos favoritos. También desarrolló un gusto por coleccionar recortes de periódicos de mujeres famosas.
A los diez años, cuando tuvo la oportunidad de observar de cerca un aeroplano, se expresó de tal artefacto en formadespectiva. Fue en su temprana juventud, cuando se enroló como voluntaria en actividades de enfermería, donde atendió a pilotos heridos, que pudo visitar un campo del Cuerpo Aéreo Real, en ese momento quedó pinchada por el gusanito del deseo de volar.
Las primeras clases de aviación las recibió de otra piloto pionera Neta Snook, se hizo de su primer aeroplano al que llamó Canario. A sus 24 años consiguió su primer récord de altitud al volar a 4267 metros de altura y en 1923 obtuvo la licencia de piloto de la Federación Aeronáutica Internacional, convirtiéndose en la decimosexta mujer en recibirla
En abril de 1928, Amelia recibió una llamada que cambiaría su destino. Amy Guest, aristócrata estadounidense había adquirido un Fokker F.VII, avión de mayor éxito en los años 20. La idea inicial era que la misma Amy lo pilotearía, pero por presiones familiares desistió, y contrataron al publicista neoyorquino George Putnam para que encontrase la mujer indicada; así, Amelia conoció al hombre con quien se casaría años más tarde.
Rompió varios récords y realizó más hazañas; finalmente, el 2 de julio se perdió en compañía de su copiloto y el artefacto que tanto amó.
