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Armando García Aréchiga, trotamundos del fútbol

Foto(s): Cortesía
Redacción

“Sentir esa sensación de la soledad a los 16 años. Estar fuera de tu casa, lejos de la familia, te mata”, platica Armando García Aréchiga en su natal Zimatlán de Álvarez.


“Lloraba todos los días, pero fueron lágrimas que después le cobré al futbol al haberme dado 20 años de actividad como profesional”, señala con alegría.


Sus inicios formativos los comenzó a los 15 años con la Escuela de Cruz Azul que estaba bajo el mando el Cesáreo Victorino Ramírez (+), donde estuvo tomando adiestramiento por espacio de año y medio.


Tiempo en el cual le tocó formarse al lado de jugadores de mostrada calidad como Juan de Dios Uribe, Diego Juárez, Abraham Ortiz, el Pipo Medina, Francisco Uribe, Hugo Ortiz, entre otros más.


Tras ese tiempo formativo, decidió con el apoyo de su hermano el ingeniero Benito García Aréchiga, ir a las pruebas que había convocado en ese entonces el Toluca de la primera división del futbol profesional mexicano.    



EN BUSCA DE LA AVENTURA


Sale de su natal Zimatlán con una mano adelante y la otra atrás para aventurarse en un mundo totalmente desconocido pero que ansiaba conquistar; tras largo scouteo logra quedarse en las filas escarlatas por espacio de dos años y medio.


Transcurrido ese tiempo, el cuadro choricero decide darlo a préstamo al Cuautla, equipo de la tercera división, para terminada la temporada, volver al Toluca.



En su segunda etapa con los choriceros le toca convivir y entrenar con jugadores de la talla de Alberto Macías, Marcos Ayala, Jorge Rodríguez, entre otros.


Señala el ex ariete oaxaqueño: “Ahí comenzó mi carrera de nómada dentro del futbol profesional, pues seis meses después, vuelvo al Cuautlla donde me convierto en goleador”.


Eso le valió a Aréchiga ser adquirido por Gallos Blancos del Querétaro, recibiendo a la vez una invitación para integrarse a las Chivas Rayadas del Guadalajara, pero Gallos ya se había adelantado al adquirir los derechos.


Fue así como permaneció en Gallos por una temporada, para luego ser contratado por los Chapulineros del Deportivo Oaxaca bajo la dirección de Benjamín Fall.


Por tercera ocasión vuelve al Cuautla, donde se convierte en capitán del equipoy además, volvió a destacar en el goleo al concluir en cuarto lugar.


Concluida la temporada se va al draft, donde lo adquiere Inter de Tijuana (hoy Xolos), donde permanece por una temporada.


Parte al Marte, Morelos, donde jugó de carrilero por izquierda, y de ahí migra al futbol centroamericano donde es adquirido por el equipo de Chiquimula donde prestó sus servicios por espacio de un año.


Después viste la camiseta del Carchá donde permanece un torneo corto, de ahí salta a San Salvador, donde lo adquiere Salvador Istmeño, siendo ahí donde pierde una final contra el Águila.


Tras la final, sufre una fuerte lesión de rodilla, parando por espacio de tres meses, lo que el obliga a regresar a México donde se enrola con Zacatepec, con quien prestó sus servicios por espacio de un año, y vuelve a El Salvador para jugar con el Firpo.


LAS LESIONES, CAUSA DE SU RETIRO


Sintiendo ya el final de su carrera, busca retirarse con Chapulineros que dirigía Sergio Lira, pero no pudo y regresó al Firpo con quien sale subcampeón, y es cuando decide el retiro de futbol profesional tras cumplir 34 años de edad.



En el largo trajinar dentro del deporte de las multitudes, expresa haber sufrido un total de cinco cirugías, tres operaciones de rodilla derecha y tendón de Aquiles.


“Me retiré a esa edad, ya que el trabajo se me estaba haciendo cada vez más pesado y las lesiones comenzaron a recrudecerse y a pasarme factura.


“Me fui del futbol profesional contento, porque le dediqué toda mi juventud y disciplina, que al final de cuentas, eso es lo que te lleva a permanecer tantos años dentro del futbol”, explica García Arechiga. 


El exjugador profesional zimateco es puntual al señalar: “Se me hace increíble que hoy ya no haya un Abraham, un Súper Ortiz, un Ayala, Diego Juárez, y te puedo mencionar muchos más, y es cuando te dices, algo estamos haciendo mal, mucha gente dice que el Cefor, que MRCI, que Alebrijes, que Pachuca, y yo les pregunto ¿A quién han sacado?


“Es por ello que nosotros tenemos que regresar de fondo y tomar el espejo y analizar qué fue lo que nos hizo jugar profesionalmente a nosotros, y me respondo; fue Cesáreo Victorino el causante de ello.


“Era un motivador nato, te enseñaba el amor a la playera y sobre todo, la lealtad que le debes tener al futbol y al equipo que te da la oportunidad de desarrollar tus habilidades”, concluye.


 


“El día que haya gente con visión como Cesáreo y jugadores que amen el deporte, Oaxaca tendrá mejores jugadores.”


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