El titular de los Servicios de Salud de Oaxaca, Donato Casas Escamilla, anunció hace un mes que Oaxaca había iniciado con los procesos que permitiría tratar a pacientes graves de COVID-19 con plasma de convaleciente, pero se carece aún de la autorización oficial.
En declaraciones que este diario publicó el pasado 5 de mayo, el funcionario estimó que en 10 días se contarían con los permisos de la Comisión Federal de Protección contra Riesgos Sanitarios para pasar de los ensayos clínicos al tratamiento como tal.
Aunque los ensayos clínicos por parte del grupo de especialistas que se conformó no se han detenido, la autoridad estatal no ha vuelto a tocar el tema.
La terapia de plasma obtenido de una persona recuperada de COVID-19 es de los pocos tratamientos experimentales que posibilitan a pacientes en estado crítico superar esta nueva enfermedad que a finales del 2019 apareció en Wuhan, China.
Ante la falta de un tratamiento médico o vacuna para esta enfermedad respiratoria que causa falla multiorgánica, transfundir plasma de un paciente convaleciente a uno en estado crítico, le da la posibilidad de que su cuerpo genere anticuerpos.
Se requiere que una persona que superó la COVID-19 se someta a una serie de exámenes clínicos, incluyendo la prueba de SARS-CoV-2, acepte donar 400 mililitros de plasma para que se transfunden en otras dos personas.
Oficialmente, en la segunda semana de mayo el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) se convirtió en la primera instancia de salud del país en implementar este tipo de tratamiento en pacientes con COVID-19 e incluso dio a conocer sus primeros resultados.
A pesar de que este tratamiento se ha probado en el Hospital General de Zona Número Uno Doctor Demetrio Mayoral Pardo, oficialmente el IMSS consideró en su primera fase sólo los Bancos de Sangre en la Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara.
A través de perfiles personales en Facebook o mensajes de Whatsapp se han difundido mensajes pidiendo a pacientes recuperados de la COVID-19 la donación de plasma, sin que en Oaxaca se apruebe aún su uso.
Entidades como Nuevo León, Tabasco, Michoacán, Baja California Sur, Chihuahua, Jalisco y la Ciudad de México han logrado autorización de la Cofepris para implementar esta terapia de recuperación de pacientes con COVID-19, pero Oaxaca y otras cuatro entidades esperan contar con el aval oficial.
Riesgo de muerte
La enfermedad causa una falla multiorgánica.
Esperanza de vida
Transfundir plasma de un paciente convaleciente a uno en estado crítico, le da la posibilidad de que su cuerpo genere anticuerpos.
Requisitos
Persona que superó la COVID-19.
Exámenes clínicos, incluyendo la prueba de SARS-CoV-2.
Donar 400 mililitros de plasma.
Las cifras
1 donante beneficia a 2 personas
