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Pandemia, golpe a la economía de las familias oaxaqueñas

Foto(s): Cortesía
Nadia Altamirano Díaz

Ni Gerardo ni Eva terminan por entender cuáles de los 17 productos que compraron para armar su despensa tuvieron un aumento mayor, pero ambos están seguros que lo que apenas la quincena pasada compraban con 400 pesos, ahora les costó 601 pesos, alrededor de 50 por ciento más.


Es ella quien casi trae los precios en la mente: “El papel higiénico ahora cuesta dos pesos menos, es el único que bajó”, dijo, pero es él quien al mostrar un pequeño bote de gel precisó que en vez de 10 pesos hora le implicó desembolsar 21 pesos.


Sin otro remedio que pagar, ninguno de los dos tuvo tiempo de razonar la cuenta que representa el 18 por ciento del ingreso quincenal que recibe Gerardo como empleado.


“Ni modos, a gastar menos en carne o verduras”, dijo su esposa Eva, una mujer acostumbrada a hacer rendir el dinero durante 40 años de matrimonio y con cuatro hijos que ya se independizaron.


Es él quien recordó que de su salario destina 400 pesos para hacer la despensa: aceite, vinagre blanco, jabón de lavadero, detergente en polvo, jamón, leche, mayonesa y en esta ocasión crema.


“Otras veces hasta podemos comprar una pequeña bolsa de bombones o gelatina”, dice añorando los días en que la contingencia por la COVID-19 no implicaba una variable económica que impacta en su gasto diario.


Para esta despensa no compraron arroz porque no encontraron en el anaquel de la tienda de autoservicio que les hace creer que el limitado salario puede rendir mejor.


Incrementos


María de Lourdes Santiago Pérez, directora de la Oficina de la Defensa de los Consumidores Zona Benito Juárez perteneciente a la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), explicó que al no ser un producto nacional, el arroz el producto de la canasta básica que ha tenido el mayor incremento.


Al ser esta contingencia un fenómeno mundial, “tiene una repercusión en los costos de importación y su precio en el mercado”, además de que en determinados establecimientos no hay en existencia, mientras otros que son básicos en la dieta de las familias pueden enfrentar un incremento injustificado.


“Las verduras frescas, sobre el tomate, cebolla, chile y aguacate, tuvieron un incremento estacional por su período de producción y cosecha, pero no tendría por qué observarse un incremento desmedido e injustificado”, advirtió.


Por ello recomendó no comprar en esta contingencia aquellos productos sumamente caros, sobre todo si se puede prescindir o se pueden conseguir con productores locales, aunque en tiempos de pandemia “las personas tienen pocas opciones para elegir y prefieren ir a un sólo lugar, sin tiempo para comparar".

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