El envío de 70 camas que hizo el Instituto de Salud para el Bienestar de Oaxaca permite que el Hospital de la Mujer y el Niño Oaxaqueño llegue a tener 100 camas, pero sólo la cuarta parte (25) tienen un ventilador para la atención de pacientes de terapia intensiva.
El incremento del número de camas tampoco implica aún que se tiene la capacidad para atender a igual número de pacientes graves o con complicaciones por la COVID-19.
“Las camas se van a habilitar como vayan siendo los requerimientos”, acotó el subdirector general de los Servicios de Salud de Oaxaca, Juan Carlos Márquez Heine.
Una muestra es que si bien el 16 de marzo el gobernador Alejandro Murat recorrió el nosocomio para resaltar que tenía 30 camas (una cuarta parte de su capacidad total), éste no recibió a su primer paciente hasta el pasado 10 de mayo.
Semanas antes, el gobierno del estado había entregado el nosocomio a la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) con 13 ventiladores. La dependencia federal puso otros 12. Con la llegada de las 70 camas podrán ponerse en funcionamiento todos en cuanto sea necesario.
“El hospital tiene 30 camas de las cuales están habilitadas 25 con 12 ventiladores de la Sedena. Cuando lleguen las camas nuevas del Insabi se tendrán 100 camas y todos los 25 ventiladores”, abundó.
Así, el Hospital de la Mujer debe tener una capacidad instalada de 25 camas con ventilador para terapia intensiva y otras 65 para terapia intermedia.
Sin contar esas nuevas 70 camas, los 25 unidades COVID-19 en Oaxaca suman ya una capacidad de 423 camas hospitalarias, de las cuales el 28 por ciento (119) están ocupadas con pacientes positivos y en estudio.
Con 150 (63 camas sin ventilador y 87 con ventilador) es la Jurisdicción de Valles Centrales la que concentra el 35.4 por ciento de la totalidad de camas hospitalarias en la entidad y el 52 por ciento están ocupadas.
