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La pandemia en Oaxaca no se termina haciendo decretos, advierte cardiólogo

Foto(s): Cortesía
Nadia Altamirano Díaz

La presencia de la población oaxaqueña en los espacios públicos facilitan el incremento de contagios que, a decir del profesor en cardiología de la Facultad de Medicina y Cirugía de la UABJO, Alejo Díaz Aragón, en 15 días haría insuficientes las camas, ventiladores y personal en los hospitales que atienden a pacientes graves.


En el mundo, por cada 100 personas con un diagnóstico positivo de COVID-19 seis o hasta siete fallecen, en México la proporción aumenta a 10 y en Oaxaca la cifra se incrementa hasta a 15 defunciones.


Como en Oaxaca esa tasa de letalidad, que se calcula sacando el porcentaje de personas fallecidas entre la totalidad de casos acumulados, permite al especialista referirse a la urgencia de extremar precauciones, justo cuando la gente empieza a salir a la calle sin que la contingencia haya terminado.


Complicaciones


Si bien, en el 81 por ciento de los casos la infección es asintomática o leve, explicó que de este grupo hasta un 15 por ciento puede progresar a una enfermedad grave que requiera hospitalización.


Del otro 19 por ciento, en el 14 por ciento la enfermedad puede ser grave y en cinco por ciento de pacientes llega a ser crítica y requerir de una unidad de cuidados intensivos.


Alertó que después de la primera fase de la enfermedad que implica síntomas como dolor de garganta o de cuerpo, fiebre y tos, en la segunda etapa se puede presentar “un compromiso pulmonar” que ocasiona falta de aire y fatiga extrema en el paciente, lo cual se puede ver en una radiografía de tórax.


La tercera etapa de la enfermedad se vuelve más peligrosa por tardía, además que en ésta “ocurre una inflamación sistémica de todo el organismo que implica problemas cardiovasculares, renales y hepáticos porque se inflaman todos los vasos sanguíneos del organismo”.


Es en esos momentos cuando una persona con hipertensión, diabetes u obesidad incrementa sus posibilidades de muerte “porque la inflamación aumenta considerablemente”.


Esas posibilidades de complicaciones van desde la trombosis en los vasos sanguíneos que “entran a un estado de coagulación (intravascular diseminada), algo catastrófico para el organismo”. 


En caso de una trombosis venosa profunda, ésta inicia en las piernas, pero los coágulos al desprenderse llegan al pulmón “y ocasionan una trombosis pulmonar que puede ser mortal”.


También daña al corazón


En cualquiera de estos escenarios médicos, “el corazón se daña de tres manera, a través del daño pulmonar o daño directo del virus sobre el corazón, causando una inflamación denominada miocarditis, que puede originar insuficiencia cardiaca o infarto de miocardio”, por mencionar algunas de las consecuencias de la entrada del SARS- CoV-2 al organismo. Un tercer mecanismo es a través de una hiperinflamación provocada por el sistema inmune.


Esa confianza para volver a los espacios públicos los justifica Díaz Aragón en la falta de campañas que permita concientizar a las personas de la necesidad de “acostumbrarnos a vivir con la COVID por mucho tiempo, tener muchos cuidados aunque surja una vacuna”, lo cual en teoría podría demorar hasta 18 meses.


Mantener los cuidados


Con la claridad de que la población debe “extremar cuidados porque esto va a continuar”, el especialista afirmó que la pandemia “no se termina por decreto”.


Recordó que a principios de marzo se dijo que México estaba preparado para esta pandemia y a pesar de que como país “tuvimos dos meses para prepararnos, la curva va para arriba, así que el 1 de junio no vamos  a retornar a nuestra vida normal, las medidas de prevención tendrán que continuar”.


Además de la urgencia de un cambio radical que implica fortalecer el sistema de salud, la población debe cambiar su estilo de vida para reducir los altos índices de enfermedades crónicas o factores de riesgo que les predisponen “a ser más susceptibles a este tipo de infecciones por coronavirus”.


Son las personas adultas mayores, pero también quienes viven con obesidad, diabetes, hipertensión o un mal cardíaco, en quienes es más letal la COVID-19.


A la par avizora un incremento de enfermedades crónicas porque durante la contingencia se suspendieron consultas externas en las unidades médicas y las personas que están en su casa comen más o no hacen ejercicio.

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