Carlos “Chícharo” Núñez Aguilar se destacó por ser un jugador toda entrega y letal frente al marco.
El futbol lo trae en la sangre, ya que sus tíos y su padre, profesor de educación primaria, lo llevaban desde pequeño a sus encuentros.
“Veía a mis tíos y a mi padre que se juntaban para jugar al futbol, además de practicar el basquetbol que era el deporte de tradición en la comunidad cercana a Ejutla de Crespo, donde daba clases”, recuerda Carlos.
Mi papá organizada torneos e invitaba a otras comunidades, y fue así como empecé a jugar futbol a la edad de cinco años junto con mi hermano Luis “la Güera” Núñez.
Fue a la edad de 12 años que se integró a su primer equipo de manera formal, el equipo disputaba sus partidos en el Cabrera Carrasquedo.
Ya estudiando la secundaria, se integró el primer equipo que se inscribió en la Liga Universitaria, donde se participó en la categoría superior con el nombre de Juventus.
Después llegó al equipo Rosticería Atoyac, que participaba en la categoría especial superior y tenía como campo local El Arenal. Ese campo tenía un registro de drenaje en medio.
Después integra al equipo Bayern Munich que dirigía el señor Salomón, con el que llegaron a la final jugando en el campo del cerro de Telixtlahuaca, equipo al que le ganaron en propio terreno.
A los 16 años brinca a la mayor B para conformar parte del equipo Forrajera Regis.
Un año más tarde se va a las filas de Coca Cola Liverpool que participó en Mayor A, en esa temporada peleó el título de goleo con Rafael Navarro (+), quien prestaba sus servicios a Tubos y Conexiones, ganándole el oriundo de Jalatlaco por tres tantos de diferencia.
OLFATEÓ EL FUTBOL PROFESIONAL
El Chícharo señala que estando en Mayor B fue a verlo Roberto Castellanos para invitarlo a entrenar con el equipo de Chapulineros que más tarde resultó campeón.
Entrenó con ellos durante tres meses, pero Ignacio Ochoa lo invita a Monterrey, Nuevo León, para probarse con los Rayados.
El Chícharo aprobó los exámenes médicos y las pruebas físicas y técnica. Ahí se encontró con Sergio Reyes, quien ya era parte del plantel rayado.
Ahí también permaneció por espacio de tres meses y medio para regresarse a principios de noviembre, con la promesa de regresar en enero y ser firmado.
Sin embargo, ya se encontraba casado y su esposa acaba de dar a luz y requería de recursos, por lo que se puso a trabajar de taxista, y ahí fue donde enterró todo el sueño de llegar al futbol profesional.
“No me arrepiento, ya que saqué a mi familia adelante y a formar su patrimonio, y además continuó haciendo lo que más le gusta, jugar al futbol y el estar cerca de su familia.
VUELVE A LA MAYOR A
Con una mayor preparación y mejor futbol, Carlos Núñez comenzó a cotizarse, y es Javier Saavedra quien lo lleva a Fypsa de Emilio Alonso, de ahí se fue a Perseverancia de don Carlos Vásquez, donde se mantuvo por espacio de ocho años.
“Nunca fuimos campeones con Perseverancia, a pesar que el equipo contaba con jugadores de mucha calidad; perdimos cuatro finales, dos ante Fypsa, una ante Bonetera Santaella, y otra más ante El Tornillo”, lamenta.
Junto con su hermano emigró a Rectificaciones Acevedo. El equipo lo dirigía el profesor Armando Ruiz, donde por fin logramos ser campeones ganándole en la final al equipo Unión y el otro título se lo ganamos en penales al Deportivo Ramos.
El tercer gallardete que obtuvimos con Acevedo fue ganándole en el estadio del Tecnológico, que por cierto lució abarrotado al cuadro de Nazareno, donde se le ganó con marcador de 5-1.
SU INCURSIÓN A VETERANOS
Su primer equipo con el que debutó ya en veteranos fue con la selección de Oaxaca, donde lograron el campeonato en Chetumal donde quedamos en tercer lugar.
Después se integró al equipo Prepa del doctor Santaella, también formó parte de CFE y Universidad, y los domingos jugaba con el Deportivo Manríquez.
Actualmente, Carlos Núñez juega para el equipo Cementerito en la categoría súper master en la Liga de Futbol Solidaridad.
Con los taxistas juega para los del Sitio del Valle donde también ha logrado un sin número de títulos.
Para finalizar, dice que “el futbol lo seguiré practicando hasta que las piernas me den, ya que el futbol me ha dado más cosas buenas que malas”.
“El futbol te enseña a ser buena persona, y sobre todo te da la oportunidad de conocer a excelentes amigos”.
