Además de incrementar los riesgos de mortalidad materna, la pandemia de COVID-19 evidenció la “dependencia hospitalaria” para la atención al parto.
Aunque en Oaxaca sólo tres mujeres embarazadas, quienes residen en la Villa de Zaachila, Cuilapam de Guerrero y San Pablo Etla, han dado positivo a la prueba de COVID-19, hasta el corte del día de ayer no se ha reportado ninguna defunción materna por esta nueva enfermedad.
Sin embargo, en lo que va del año suman cinco mujeres que en Oaxaca han perdido la vida durante el embarazo, parto o después del parto, principalmente por hemorragia obstétrica, enfermedad hipertensiva que en el país ha ocasionado 206 muertes maternas, incluyendo siete por COVID-19.
Para la investigadora y especialista en derechos sexuales y reproductivos, Paola Sesia, esta pandemia desnuda la dependencia de atención hospitalaria para el parto, lo que además implica traslados para quienes viven en las comunidades rurales.
El riesgo de ir a un hospital
Esa dependencia es un factor limitante en estos tiempos de contingencia “porque a las parteras se les relegó de sus funciones que tenían antes” y es a la vez un factor de mayor riesgo para las mujeres embarazadas.
“Atenderse en un hospital se vuelve un riesgo porque hay carencias a nivel de infraestructura y el modo en el que se hacen las valoraciones, se vuelven un foco de infección, las mujeres y a sus bebés pueden de contagiarse”, expusó.
Aunque el hospital al que necesite acudir una mujer con un embarazo a termino o con señales de alarma no sea propiamente uno reconvertido a la atención de pacientes con COVID-19, “representan un mayor riesgo de contagio”.
Coincidió con lo dicho por las autoridades de la Secretaría de Salud Federal que en esta contingencia las mujeres embarazadas son población de mayor riesgo, pero pide también analizar las cuestiones sociales que tienen que ver con el acceso a servicios médicos, malas condiciones de carreteras y accesos cerrados en municipios.
Además, “un riesgo claro tiene que ver con la conversión de hospitales a COVID-19, se vuelve difícil la atención para el resto de usuarias, incluyendo las mujeres en trabajo de parto”.
Como Oaxaca es complicada a nivel territorial, “habría que analizar esa reconversión hospitalaria para conocer la cobertura real para la atención de los derechos de salud reproductiva”.
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Defunciones maternas durante 2020
