Oaxaca.- El encargado de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, Carlos Trejo Carpio, aseguró que el principal factor del desplazamiento forzado de personas en Oaxaca está relacionado con los usos y costumbres en las comunidades y municipios del estado.
La entidad, explicó, es la que tiene el mayor cambio de sus autoridades bajo este sistema y el cual incluye la toma de acuerdos dentro de sus asambleas, como la realización del tequio. El incumplimiento de estos, llevan a muchas familias a ser desplazadas o desterradas de sus lugares de origen.
La intolerancia religiosa, para el funcionario federal, también tiene que ver con los usos y costumbres. El catolicismo es también una “costumbre” y el que algunas personas se cambien de religión originan este tipo de conflictos.
De acuerdo con la Comisión para el Dialogo con los Pueblos Indígenas, en los últimos años unos 20 conflictos por intolerancia religiosa en Oaxaca han conducido al desplazamiento de dos docenas de familias que todavía no han regresado a sus lugares de origen.
Entre 2012 y 2014, 250 personas fueron referencias por terceras personas ante la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) como víctimas de desplazamiento forzado. El Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública (CESOP) de la Cámara de Diputados Federal, afirma que Oaxaca junto con Michoacán concentraron cada uno con el 14 por ciento de los 281 mil 418 desplazados forzados en México entre los años 2011 y 2015.
Otro de los factores, dijo Trejo Carpio, son las pugnas agrarias por límites territoriales entre comunidades indígenas, que también se dan entre municipio y municipio, o entre estado y estado, como es el caso de Los Chimalapas, que mantiene en un conflicto agrario a los estados de Oaxaca y Chiapas.
“Aquí un tema que conocemos, es el de Chimalapas, también surge de un tema territorial entre un estado y otro estado. Es donde se ha dado mayoritariamente el fenómeno de los desplazados”.
Contrario a la opinión de los investigadores del CESOP, el delegado de la CDI considera que en el caso de los indígenas la violencia generada por el crimen organizado no es un factor de desplazamiento o no puede calificarse como tal.
“Los fenómenos que se dan en otros estados con población indígena, es el miedo que los hace dejar su comunidad, no tanto porque sean desplazados, sino porque cambian momentáneamente de su domicilio hacia otro, es lo que hace el miedo. En la cuestión de temas indígenas lo encontramos en Michoacán, en Chihuahua, Durango, Nayarit, Jalisco”.
También descartó la pobreza como un factor. La escasez de empleo, opinó, lo hace es que la población emigre en busca de trabajo y esto es algo muy acentuado en Oaxaca.
“En el Valle de San Quintín, Baja California, en Sonora, que están los campos agrícolas y es cierto que ahí tenemos una población muy importante de oaxaqueños y que esto hace que no sean desplazadas sino que salen en busca de un empleo”.
Ante la ausencia de delegado de la CDI en Oaxaca, Trejo Carpio es el encargado de la dependencia federal en el estado de la misma forma que en Durango, Guerrero y Quintana Roo.
A partir del año 2015 el tema de indígenas desplazados forzosamente, la CDI dejó de encargarse tras la creación de un área específica en la Secretaría de Gobernación. Anteriormente la dependencia maneja un recurso específico para la compra de predios que se entregaban a los desplazados.
