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“Al pueblo le duele todo... todo”

Foto(s): Cortesía
Octavio Vélez Ascencio

SAN ANDRÉS PAXTLÁN, Oax.- Si este pueblo, enclavado en una cañada de las montañas de la Sierra Sur, fuera valorado por un médico, el diagnóstico sería que padece la enfermedad de la pobreza, porque sus 4 mil habitantes carecen de casi de todo, principalmente de alimentación, salud y empleo.


“Al pueblo le duele todo, todo; no hay que comer”, dice el presidente municipal, Basilio Olivera Ramírez, para describir la situación.



Y no es para menos, porque en el pueblo escasea su principal alimento; el maíz, ante la pérdida de la cosecha por la falta de lluvias.


De este modo, las milpas sembradas en las laderas de los alrededores del pueblo y en una que otra pequeña llanura, languidecen amarillentas, casi sin vida.


“No hay maíz porque no llovió; mi esposo gana a veces 50 pesos al día por la venta de leña y eso no alcanza para comprar nada. Así, no se puede vivir”, lamenta doña Juan Juárez, de 48 años de edad.



De esa manera, la comida se reduce a las verduras sembradas o vegetales recolectados en el monte.


“Pues qué se le va a hacer, no hay de otra; come uno chepiles, chepiches, quintoniles. ¿Carne? mmmmm, ya tenemos varios meses sin comer eso”, cuenta.


Así, sin maíz y sin trabajo, a los hombres de San Andrés Paxtlán no les quedará otra que emigrar a los campos agrícolas de Sinaloa o en su caso, a los Estados Unidos, para poder dar el alimento a sus familias.


Y seguramente serán las mujeres, las que se quedarán a sortear sucesos, la mayoría adversos, para poder atender a los hijos.


“Qué mas quisiera uno, que no ser una mujer pobre, pero así es la vida”, deplora.


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