Oaxaca.- Con 26 años de edad, José Manuel Mendoza Reyes es otro oaxaqueño que tuvo que salir del estado para buscar trabajo y poder desempeñarse ampliamente en su campo de estudio.
Teniendo como profesión a la Ingeniería Forestal, el joven se especializó en sistemas de información geográfica y actualmente labora en el Centro Internacional de Mejoramiento Genético de Maíz y Trigo (Cimmyt), como Analista de percepción remota, donde investiga los diferentes genotipos de estos granos.
Con el trabajo que el egresado de la Universidad de la Sierra Juárez (Unsij) realiza, se pueden medir las semillas de trigo en diferentes ambientes. De ahí que cada seis meses tiene que cambiar su residencia a Ciudad Obregón, Sonora, donde el grano se expone a las más altas temperaturas.
“Obtengo resultados en campo mediante el uso de drones y cámaras científicas con las que se mide la temperatura de las plantas, índices de vegetación y modelado 3D del trigo”, explicó.
Oaxaca, sin oportunidades
Para José Manuel, hablar de Oaxaca representa a su familia y el hogar que lo vio nacer; por ello, lamentó que en el estado no existan las suficientes oportunidades laborales para que los egresados de las universidades encuentren buenas fuentes de empleo y de esta forma contribuyan al desarrollo de la entidad.
“El área en la que me desempeño es limitada en casi toda la república mexicana; en Oaxaca aún más, donde el desarrollo económico y social es menor”, indicó.
Desde el exterior del estado, José Manuel reconoce la difícil situación del estado en materia de educación y ocupación laboral; los indicadores estatales y nacionales que maneja la Secretaría de Educación Pública (SEP) dan cuenta de un nivel de deserción en la educación superior, del 13 por ciento.
Índices alarmantes
El informe de Educación Superior y Desarrollo en Oaxaca, diseñado por el Banco Mundial, precisa que en la entidad oaxaqueña, solamente 56 de cada 100 jóvenes ingresan a la educación superior y sólo 35 por ciento lo completan.
Actualmente, en Oaxaca estudian alrededor de 64 mil estudiantes universitarios, quienes una vez concluidos sus estudios, buscarán formar parte del campo laboral; sin embargo, las cifras del Instituto Nacional de Geografía e Historia (Inegi) son contundentes: el 81.5 por ciento de la Población Económicamente Activa (PEA) del estado, se desempeña en empleos informales.
Serios problemas
“Cuando a mí me tocó estudiar la primaria y secundaria, yo creo que la educación era bastante buena; por ello, continúe mi preparación académica en el Sistema de Universidades Estatales de Oaxaca (SUNEO). Ahora, lamentablemente, la entidad tiene problemas sociopolíticos muy serios que están afectando la calidad educativa”, comentó.
Finalmente, José Manuel considera que en un futuro, el bajo índice educativo del estado, debido a la complicada realidad social que se vive actualmente, dará como resultado que a los jóvenes universitarios se les complique conseguir un buen empleo.
