SANTIAGO DE CUBA.- Los restos del líder de la revolución cubana llegaron a su última morada: un mausoleo de piedra con una breve leyenda que cualquiera reconocerá, "Fidel".
El periplo de cuatro días que lo trajo al oriente de la isla por casi 1.000 kilómetros terminó el domingo, cuando las cenizas de Fidel Castro fueron inhumadas en el cementerio Santa Ifigenia de Santiago de Cuba.
Los restos del líder de la Revolución cubana permanecerán junto a un memorial a los soldados rebeldes asesinados en un ataque encabezado por Castro al Cuartel Moncada el 26 de julio de 1953, y frente al mausoleo del prócer José Martí.
Tras una ceremonia privada, las autoridades permitieron el paso a algunos visitantes que pudieron ver brevemente la tumba: una gran piedra redonda, de unos cuatro metros y medio de alto, con una placa al centro que dice "Fidel".
Raúl Castro, vestido de verde olivo, encabezó la ceremonia privada de inhumación. El presidente colocó una placa en la cual se lee "Fidel" y luego se cuadró militarmente. En el lugar también estuvieron la esposa del barbado líder, Dalia Soto del Valle, sus hijos y los mandatarios Nicolás Maduro, de Venezuela, y Daniel Ortega, de Nicaragua.
