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La vida del ex poeta

Foto(s): Cortesía
Agencia Reforma

GUADALAJARA, Jalisco.- Javier Sicilia ha dejado de habitar en la poesía.


Optó por el silencio aludiendo al crítico George Steiner, quien apuntaba que cuando la degradación de la violencia, de lo inhumano, impera, la labor del poeta es callar y con ello firmar un lenguaje contundente.


Razones tiene de sobra. El escritor y activista ahora ha vuelto sobre sus pasos a revisitar la tragedia personal con "El Deshabitado" (Grijalbo, 2016), novela autobiográfica que narra primero el asesinato de su hijo y sus seis amigos a manos del crimen organizado, y la posterior lucha a través de la conformación del Movimiento por La Paz con Justicia y Dignidad (MPJD).


"Fue un trabajo muy difícil, casi ascético y espiritual, en el sentido de volver a revivir lo que ya se vivió, esta es una memoria que nace de una tragedia terrible. Es enfrentarse al sufrimiento nuevamente para ceñirlo a un lenguaje y hacerlo accesible a la razón, tratar de darle nombre y sentido a lo que no debió haber sucedido", explicó Sicilia.


Los años en el MPJD, con los que recorrió México y Estados Unidos cargando las demandas de las victimas, fueron de frutos cosechados al interior de la sociedad civil, dando visibilidad a los muertos que el crimen y el Estado querían negar.


"Por desgracia, en el orden de lo que se reclamaba, la justicia y la paz, la situación ha empeorado, el Estado no ha entendido la dimensión del problema, o sin parte del problema. Ahí están los 43 de Ayotzinapa", declaró.


Para Sicilia, los grandes cambios deberán venir desde abajo, con la articulación de los colectivos sociales críticos como los zapatistas o algunos sectores de izquierda, algo que para él no ha ocurrido.


"Hay la reserva moral suficiente, el problema es que están todos dispersos", expresó.

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