De manera espontánea y casi sin mediar diálogos, personas que habían acudido a la Secretaría de Vialidad y Transporte (Sevitra) a realizar distintos trámites, reventaron la toma de las instalaciones de esta dependencia que realizaba la Unión Chatina para exigir entrega de concesiones.
Durante la toma, los manifestantes instalaron una fogata en el interior del inmueble y a las puertas de éste para amagar con incendiar documentación si no se les daba atención a su exigencia.
Humo negro
Por fuera, de manera intermitente, las puertas de la dependencia exhalaban bocanadas de humo negro para alejar a quienes se mantenían a la espera de la reactivación del servicio.
Con el paso de los minutos, más personas usuarias de Sevitra se agolparon en frente del edificio. En medio de la desesperación y la impaciencia surgieron los primeros llamados a organizarse para abrir la puerta por la fuerza.
-¡Órale! ¿Qué esperamos? ¡Vamos a tirar la puerta! Todos tenemos trámites qué hacer, los que están adentro no son los únicos- arengó una voz que fue secundada con chiflidos y una sacudida a la puerta principal.
-¡Vamos a sacarlos!
-Fiuuuu, todos, todos, vamos todos.
-Traigan la barreta.
-Lánzate por la cuerda para amarrar la puerta y jalarla con la camioneta.
Usuarios molestos
En respuesta, otra bocanada de humo intentó disipar a los encolerizados usuarios que sólo se movieron unos pasos atrás y regresaron para patear las puertas.
De las ventanillas en la parte frontal del edificio, uno de los trabajadores pidió calma y tiempo para convencer a los manifestantes apoderados del inmueble, de reactivar el servicio.
-Dejen que hablemos con esos amigos y ya abrimos las puertas.
-Esos no son amigos, ¡vamos a entrar a sacarlos!
-No nos vayan a madrear a nosotros, los trabajadores.
Abren las puertas
La puerta se abrió por primera ocasión para permitir el ingreso a los trabajadores, quienes al momento de la toma se encontraban fuera del edificio. Al tiempo, los usuarios se agolparon en la entrada para intentar pasar.
La puerta se cerró de palmo y nuevamente una sacudida con patadas cimbró el acceso.
Rechiflas y gritos convocaron a más personas para que de manera conjunta lograran abrir las puertas e ingresar en una carrera por ser los primeros en las filas de las ventanillas de trámites y pagos.
