Ciudad de México.- Cierta y clara de que las librerías son espacios que no tendrían que ser desatendidos y por el contrario reforzar las políticas públicas que se tiene previstas en los siguientes años, Marina Núñez Bespalova, titular de la Dirección General de Publicaciones de la Secretaría de Cultura, manifestó esta visión en el Encuentro de libreros. Retos y desafíos de las librerías en México, realizado en el Museo del Parque Bicentenario, nueva sede de la Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil (FILIJ).
En esta reunión se abordaron los retos actuales a los que se enfrentan libreros y librerías, sus estrategias de comunicación y relevancia, así como el espacio en el que lectores se acercan a publicaciones y autores.
El lector
La ex directora general de Grupo Planeta en México, Estados Unidos y Centroamérica, Nubia Macías, expuso que los libreros siempre deben pensar en el lector y sus principales retos son modificar un sistema en búsqueda de nuevos lectores.
Puntualizó que libreros y librerías tienen una manera tradicional de ver el mundo del libro y la lectura, y en tiempos actuales hace falta escuchar a otros integrantes de la población. La gente que lee va a las librerías, pero si queremos tener nuevos lectores hay que mantener una oferta diversa y hacer a las librerías atractivas..
La socióloga y periodista calificó como fundamental el fortalecer la cultura lectora, ya que ésta no se debe dejar sólo en manos del gobierno o el estado. Si no hacemos algo respecto a los grupos o sectores que no leen, cómo lograrán que nuevos lectores lleguen, compren a las librerías y lo vean como un punto de reunión o el lugar en el que se aprenden cosas;, se preguntó la gestora cultural.
Consideró como fundamental y sustantivo que para acercarse a los nuevos lectores, libreros y librerías hagan uso de nuevas tecnologías, como lo son redes sociales y el gestor, editor y librero tengan como objetivo único al lector.
Los integrantes de la cadena del libro deben pensar de manera sistemática y permanente en los lectores. Si no pensamos en el lector para quién estamos haciendo libros y a quién se los estamos vendiendo. Si no nos comprometemos con el lector va a ser difícil que le demos vuelta al mercado, que de verdad hagamos cosas sistemáticas y simbólicas.
Nos toca asociarnos los libreros con los editores y hacer un trabajo mancomunado y sólido que permita que el público, el que está en la misma calle, barrio, población o colonia, acuda a las librerías. Tenemos una obligación de repercusión social de cara a la sociedad, advirtió.
El librero, un mediador
La editora de Libros para Niños y Jóvenes del Fondo de Cultura Económica,Socorro Venegas destacó al librero como un mediador de lectura, quien vende personajes, emociones, sentimientos e historias.
En tanto que Juan José Salazar Embarcadero, director de editorial Amaquemecan, se refirió a dos retos de los editores de libros para niños: que haya más puntos de venta de libros y dar visibilidad en medio de un mercado saturado de novedades, sobre todo en el sector de interés general.
El integrante del Consejo Directivo de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (Caniem) propuso que las librerías que no lo tienen destinen un espacio para venta a niños y jóvenes, y se creen más librerías para este sector, así como dar visibilidad a la producción nacional de libros para niños, más precisamente a la producción de las editoriales pequeñas y medianas.
Por su parte, Rodrigo Pérez Porrúa, presidente de la Asociación de Libreros Mexicanos, indicó que es innegable que en México hay pocas librerías, y esto no es por poca voluntad de quienes se dedican a esta labor.
