En el corazón de Oaxaca, justo en el poblado de San Martín Tilcajete, hay una tradición que se alberga desde hace más de 40 años; manos artesanales dan vida con la madera de copal y resina a unas místicos y multicolores figuras: los alebrijes.
En el Taller de Alebrijes de Jacobo y María Ángeles, quienes promueven esta tradición, se les enseña a los jóvenes artesanos a aprender primero a valorar el copal, árbol del que se obtiene la madera y la resina que se usa para su creación.
Jacobo y María consideran que es de suma importancia que el taller se convierta en un semillero de nuevos artesanos y que los turistas conozcan el significado y el trabajo con el que se elaboran cada uno de los alebrijes.
“Por eso sembramos desde hace 15 años nueve mil arbolitos cada año; no es que esté en extinción, pero es importante mantener la especie”, explica Jacobo.
Tilcajete
El nombre del poblado, San Martín Tilcajete, proviene del zapoteco San Martín, que es el nombre de un santo, San Martín de Tours, ya que es uno de los pueblos conquistados por lo españoles, y Tilcajete en zapoteco es lugar donde pitan; “Tilca” es tinta y “Cajete” es tierra donde se muele la tinta.
“Este taller está a mi cargo desde hace 23 años y se basa en la guelaguetza, que en el pueblo zapoteco significa ayuda mutua y tiene tres pilares: enseñar, compartir y contribuir, y estos son los valores que dirigen este taller”, explica Jacobo Ángeles, quien junto a su esposa María Ángeles, es el responsable de este espacio, donde diariamente participan cerca de 85 personas.
Jacobo comenta que la tradición de los alebrijes es muy arraigada en este pueblo, cuyo nombre en zapoteco significa “Lugar donde pinta”, surge cuando nace un niño al cual se le asigna uno o dos nahuales de los 20 del calendario, los cuales se determinan por el año y día en que nace.
“De ahí que los alebrijes usan dos animales; por ejemplo, puede haber nacido el día de la iguana y año del águila y por eso se crean esta clase de nahuales”.
Valor cultural
Para la creación de las figuras, es necesario comprender el valor que tiene para la cultura, ya que se requiere tener mucha paciencia y dedicación.
“Cuando decidimos darle continuidad al taller, el objetivo era compartir y difundir este arte, pero sobre todo rescatar nuestra cultura y parte de nuestra esencia; el orgullo de ser zapoteco, de pertenecer a esta tierra”, asegura María Ángeles.
El Taller de Alebrijes de Jacobo y María Ángeles se localiza en San Martín Tilcajete, poblado localizado en los Valles Centrales de Oaxaca, a aproximadamente 23 kilómetros de la capital oaxaqueña.
Su taller se integró a la Fundación “El Agave y Nosotros” y es un espacio dedicado a artesanos oaxaqueños donde les permitirán exhibir sus obras, así como ampliar su espacio de trabajo e impulsar la cultura del estado.
La fundación contará con los trabajos de otros 84 estados asociados a Artesanías La Casa del Rebozo y La Plaza, Artesanías de Oaxaca y Café.
La Casa Armando Guillermo Prieto tendrá un espacio dedicado para la fundación.
Orgullosos de su origen
“En Casa Armando Guillermo Prieto estamos orgullosos de lo que somos, de nuestras raíces, nuestras tradiciones y nuestra gente. La mejor manera de expresar ese orgullo y agradecimiento a quienes hacen de Oaxaca un lugar mágico, es promover el talento artístico que existe en nuestro estado a través de la Fundación El Agave y Nosotros. Queremos que nuestra riqueza cultural, nuestra mitología llena de colores, sea conocida por todos en México y el mundo”, declaró la vocera Selene Estrada.
La Fundación El Agave y Nosotros colaborará con la comunidad artística para promover el respeto a las tradiciones y generar un compromiso ético y social con los artesanos; por ello dispondrá de una de las colecciones más amplias y representativas del arte oaxaqueño.
La tienda abrirá al público de lunes a domingo, entre las 10 de la mañana y 5 de la tarde.
Además, para expandir su alcance y la propagación del talento artístico oaxaqueño fuera de México, la Fundación El Agave y Nosotros abrirá una sede en Miami en la segunda mitad del año.
