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Para Barragán, la sotana no es fuero

Foto(s): Cortesía
Redacción

En el marco del 46 aniversario de su ordenación sacerdotal, y a 14 meses de que presente su carta de jubilación a José Luis Chavez Botello, arzobispo de Antequera Oaxaca, José Guadalupe Barragán Oliva, medita por unos segundos y en un ejercicio de autocrítica, expone:


"Los sacerdotes o ministros de la Iglesia Católica, no son seres intocables ni superiores, sino humanos como cualquier otro hombre, y por lo mismo, la sotana no nos pone por encima de la ley".


Por ello, "cuando un compañero es señalado de la comisión de un presunto delito, el arzobispo José Luis Chavez Botello, no titubea en separarlo del cargo y ponerlo a disposición de las autoridades civiles para que aclare su situación".


El Arzobispo Chávez Botello no es "tapadera" de nadie, sostiene quien naciera en La Vega Guadalajara, el 12 de noviembre de 1942.


Abunda: "Es lógico que esas determinaciones o decisiones de transparencia del señor arzobispo, le han costado críticas, e incluso ataques mediáticos. Sin embargo, no siempre se puede ser 'monedita de oro' para caerle bien a todos", afirmó.


Lúcido a sus 74 años de edad, y de excelente humor, el tapatío de cabello blanco, fue ordenado sacerdote el nueve de octubre de 1970. "El protocolo de ordenación me lo dio el entonces tercer arzobispo de Oaxaca, Ernesto Corripio Ahumada", recuerda en breve entrevista con NOTICIAS.


El sacerdote Barragán Oliva, quien se inició como vicario en la parroquia de Pinotepa Nacional, hace un recuento de su vida sacerdotal y asegura que ésta ha sido entre " luces y sombras".


En lo general, "me siento bien amado por la gente, no tengo enemigos y tengo una vida austera, pero de mucha satisfacción. Me considero un cura feliz".


De su obra evangelizadora ha dejado testimonio en el barrio de Jalatlaco, San Francisco Telixtlahuaca, San Juan del Estado, Indeco-Xoxo, y en las Parroquias del fraccionamiento El Rosario y el Sagrado Corazón de Jesús, en el Infonavit.


Aborda el tema de su salud, y anota:


"En el año 2012 me operaron del corazón,  y hubo necesidad de que me colocaran un dispositivo que ayuda a corregir el estrechamiento de las arterias, pero estoy bajo tratamiento médico y agradezco a Dios la oportunidad de seguir viviendo".


"Amo profundamente mi misión sacerdotal, y ello significa que no me equivoqué en elegir en Camino de Cristo". "Seguiré trabajando hasta que Dios disponga lo contrario", dice el también vocero oficial del arzobispado de Antequera Oaxaca.


"El día que Dios que marque el final de mi existencia, lo voy a aceptar con gusto, pero eso sí, quiero quedarme en Oaxaca, y para descansar para siempre ya he comprado un espacio en el Panteón General de esta ciudad".


JOSÉ GUADALUPE BARRAGÁN


Nace en La Vega, Guadalajara, el 12 de diciembre de 1942.


Estudió en el Seminario Interdiocesano de Nuestra Señora de San Juan de Los Lagos.


Fue ordenado sacerdote el 9 de octubre de 1970


Es licenciado en Ciencias Sociales por la Escuela Normal Superior de Oaxaca.


Estudio Derecho Canónico en Roma, Italia.

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